lunes, 29 de julio de 2013

Intento de amor sin barreras.

-Leire: ¡Tengo algo que decirte!
-Alejandro: ¡Me lo puedes decir, lo que quieras, de verdad!.
-Leire: La verdad, solo quiero decirte por si no lo sabes, que eres una persona muy importante para mi, que eres absolutamente increíble, que no pensaba para nada que volviéramos a hablar, a estar así, pero bueno, supongo que siempre pueden haber segundas oportunidades.
Hemos estado mucho tiempo sin hablar, sin dirigirnos la palabra, pero míranos ahora, yo en ese lado, aunque sea a través de una pantalla, tu en ese lado, diciéndome todas las cosas que me dices, no sé, es todo tan increíble que no quiero que volvamos a perder esto. Te quiero un montón, de verdad y no sabes lo mucho que te he echado de menos, pese a todo.
-Alejandro: ¡Jo!, No sé, la verdad, es que llevas razón, hemos pasado mucho tiempo sin saber el uno del otro, sin decirnos nada, y eso, quieras que no, se nota y lo siento.
-Leire: De verdad, ¿Por qué lo sientes?.
-Alejandro: Por todo, porque sé que en realidad ha sido más culpa mía que tuya y eso me fastidia, porque no quiero perderte y quiero que sigamos así mucho más tiempo, porque contigo paso momentos que no llego a pasar con nadie en serio, y eso, hoy por hoy se valora muchísimo.
-Leire: ¡Eres súper mono, de verdad! Te quiero muchísimo, que nunca se te olvide.
-Alejandro: ¡Yo también te quiero, y muchísimo, de verdad!.

"Amores improbables".

"La real academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad i medios para llegar a ser o suceder, y define improbable como algo inverosímil, que no se funde en una razón prudente. Puestos a escoger, a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica; Que David ganará a Goliat, era improbable, pero sucedió; Un afroamericano habitando la casa blanca, era improbable, pero sucedió; Que los barón rojo volvieran a tocar juntos, era improbable, pero también sucedió.
Nadal desbancando del número uno a Federer, una periodista convertida en princesa, el doce uno contra malta, el amor, las relaciones, los sentimientos, no se funden en una razón prudente.
Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables, porque lo improbable es por definición probable, lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar.
Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo."