sábado, 19 de noviembre de 2016

Incandescente.

Como una piedra incandescente, al límite, al rojo vivo, al borde de la consumición más rápida y efímera que pueda llegar a existir. Mi cabeza es un continuo bucle de  “quiero estar bien, y ahora mismo me veo incapaz, insuficiente.”
“Eres débil”, me dices, me torturas. Sabes hacerme creer que este ánimo de mierda va a ser constante, cuando quiero realmente creer que pueda ser sola y exclusivamente puntual, y por varios factores externos.
“Esta es una sensación de mierda”, me digo a mí misma. Estoy tan sumamente sensible que, cualquier mínima cosa hace que me coma la cabeza más, mucho más de la cuenta. Quería creer que no, que eso de preocuparse así y buscarse mil rayadas habría acabado solo para darle paso a la oportunidad de estar bien, y en condiciones como debe ser.
Tener miedo es una jodida mierda. Que sí, que lo sigo teniendo, incluso a veces más de la cuenta, que me cuesta la vida eterna estar tranquila al cien por cien, que me encantaría no tener la sensación de que de repente la voy a cagar, sea como sea. Nadie sabe, excepto yo, el miedo, el pánico que tengo a fallar, a revivir eso que, de una forma u otra voy dejando atrás. A veces me odio a mí misma, odio mi puta manía de sacar una coraza llena de miedo, temor y pura inseguridad. Que a insegura no me gana nadie, que no soy capaz de sentirme bien conmigo misma, y que sí, es maravilloso que él sí consiga que me sienta bien conmigo, pero no lo hago ni individualmente, porque me quedo en el intento de “quererme” y oye, que si alguna vez lo hago es porque es a través de él y no por mis propios medios o por mí misma. Eso a la par de encantarme, lo odio de mí, porque no me quiero una jodida mierda, porque me he llegado a pensar que no era suficiente, porque a día de hoy sigo pensándolo por momentos, y porque aunque lo sepa, y sepa que si está conmigo y enamorado de mí es por algo, por cómo soy, que a la larga lo prefiero. Pero que también me revienta pensar en la de personas que habrá mejores que yo, dándome mil y una vueltas. Soy gilipollas, porque no soy ni capaz de darme seguridad, aunque sea una poca, porque no desconfío de él sino de mí, y empiezo a pensar que más jodido que desconfiar de la persona con la que estás es, sin duda, hacerlo de ti misma, de tus posibilidades, de tus capacidades, y de cualquier mínimo detalle.

Me encantaría que llegara el día en el que de verdad me creo lo que soy, en el que de verdad no me dejo a mí misma decirme nada malo, y odiarme al mirarme en un espejo por cómo soy yo exteriormente. Supongo que yo también tengo mis miles de cosas buenas, que no debo compararme con nadie, ni dejar que me comparen cuando todos y cada uno de nosotros somos únicos y especiales en nuestra especie. Unos con más, otros con menos, pero únicos. Me seguiré preguntando cada jodido día de mi vida si seré capaz algún día de darme el valor que realmente puedo tener, de quererme a mí misma de verdad a parte de que él lo haga y de pensar en que tengo cosas verdaderamente especiales como para que esté conmigo y me quiera de la forma en la que lo haga.

Ahora es ese momento en el que me llamo insoportable después de escribir todo esto, el mismo en el que digo que no hay que hacerme ni puto caso porque estoy demasiado sensible, porque no me aguanto ni yo, y sobre todo porque me cuesta la vida subir un poquito el ánimo.

Digamos que noches, por decir algo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Las oportunidades contigo siempre son preciosas.

"Tu boca es el portal donde quiero dormirme,
tu ropa mi peor enemiga, imagina que te beso y no te giras,
sentí tu aliento y vi Santiago amaneciendo,
saliendo del concierto reías, si supieras lo que te miro a escondidas."


Creo, sinceramente que mi estado de éxtasis y de euforia se resume en una única persona, solo en ti diría yo. Que puedo tener miedo, a la par a veces no saber qué va a pasar y cómo va a pasar pero no dejo de sentirme increíble. ¿Quién me diría a mí que después de tres meses iba a conseguir sentirme un poquito bastante mejor y sonreiría de esta forma? Ni siquiera tú te imaginas cómo lo hago.
Si te soy sincera, ahora mismo creo que estoy en un sueño, y de esos bonitos además, de esos sueños en los que deseas vivir cada día y que ves tan perfectos e inimaginables como para no dejar de sonreír nunca. Estás esforzándote lo que no está ni escrito, y no sabes cómo me encanta eso de ti. Lo maravilloso de todo es lo que es capaz de hacer el amor, lo que es capaz de conseguir solo al saber que no lo quieres dejar escapar.
Sé que no han pasado muchos días desde que, después de tres meses nos hemos vuelto a ver y ha vuelto a ser todo de película, pero me empiezo a sentir poquito a poco más orgullosa de ti, por entenderme, saber lo que es por nuestro bien, y lo que de verdad quieres, que ahora sé que es a mí.

Ni tú imaginas la de veces que me he preguntado por qué yo, aunque ya lo sabes pero no te haces una ligera idea de las veces que he creído que no merecía la pena luchar por mí, que quizás no sería tanto como para hacerlo y no rendirte, pero el otro día me lo dejaste más que claro. Puedo ser la chica menos bonita del mundo, más imperfecta del universo, con las manías más raras, las locuras más extremas y todo lo que te puedas imaginar pero no hay nada mejor que el hecho de saber que aún con esos desajustes estás tan enamorado de mí como para luchar, dejarte la piel y demostrarme que esto puede ser diferente a lo que ha estado siendo estas últimas veces, esta vez sí. Y sé que al revés es igual, que quiero que lo sepas, te des cuenta y veas que sin duda yo también quiero lo mejor para nosotros, por todo esto y por toda nuestra historia que no es ni mucho menos corta ni poca. Sé que eres el primero que sabe la de miedos que tengo, que no quiero volver a equivocarme con ciertas cosas, y que quiero que vayamos poquito a poco pero siéndote sincera, me estás haciendo sentirme tan pero tan bien que solo de pensar en ello es como que me da un escalofrío de esos que tanto encanta notar.

Estoy empezando a pensar en que sí pueda ser diferente esta vez, y en que mucho nos hemos debido de enamorar el uno del otro como para estar así y atrevernos a intentarlo, que quien no arriesga no gana y que contigo prefiero arriesgarme a todo antes que perderte y perder todo esto que hasta ahora llevamos. Que si lo piensas, hace más, mucho más de un año, que eres mi primero, el único que quiero, y si de mí depende, el definitivo. Que he descubierto que aún a pesar de cualquier cosa, yo también soy oficialmente la primera persona con la que tienes algo tan pero tan serio como tenemos, y que por mí harías cualquier cosa con tal de no separarte jamás. Harán apenas dos días desde que decidimos tomar esta decisión pero he de decirte que en tan solo dos días he cambiado tanto de actitud en cuestión de muchas cosas, y no sabes cómo me encanta poder estar así.
No me queda más que agradecerte que vayas tan en serio conmigo, que de verdad te importe yo y te importe esto lo suficiente como para seguir a por todas, que me vayas demostrando poquito a poco que quieres mejorar esas cosas con las que antes no podíamos, y que dejes que por mi parte sea capaz de hacerlo yo. Si hay algo que me encanta es que gracias a ti y a verte así, soy capaz de ser la persona más fuerte de este mundo, tener ganas más que de sobra para luchar por esto tan bonito que tenemos y sobre todo para seguir queriéndote cada día más como siempre he sabido hacer.

Eres increíble, Fernando, y quizás no lo sepas ni tú. Quizás no puedas imaginar de verdad que sabes darme la vida con tan solo estar, abrazarme y besarme con toda la pasión del mundo. Quizás no creas tanto en ti como a pesar de cualquier cosa, puedo creer yo. Estoy orgullosa, muy orgullosa de ti, porque tengo la sensación más bonita que se pueda tener, porque confío en que las cosas vayan a salir bien y esto sea tan eterno como siempre hemos deseado. No sé cómo voy a agradecerte lo que poquito a poco estás haciendo y me estás dejando hacer, lo que es notarte tan pero tan diferente con respecto a todo este tiempo anterior y solamente porque quieres que esto nos salga tan bien como siempre ha salido hasta hace unos meses. No sé cómo voy a agradecer que todas nuestras conversaciones sean entre risas, que me dejes animarte, que te rías de mí y de las cosas tan tontas que digo, que me digas que soy una pava pero que me quieres a mí y no necesitas nada más. Y sobre todo tampoco sé cómo voy a agradecerte que sepas declararme tu amor de esta forma queriendo hacer todo lo mejor y todo lo que hasta hace unos días veía como inimaginable y super difícil.

Sé que tampoco te vas a explicar a qué viene decirte todo esto pero me ha dado tal ataque de sinceridad como para hacerte saber cómo me siento, para hacer que lo lea quien quiera y se crea tanto como tú que estoy orgullosa, demasiado orgullosa no solo de tenerte sino de que estés dándote una oportunidad, dándomela a mí y dándonosla a nosotros de la mejor forma. No sabes lo que esto significa para mí pero es como poco impresionante que después de este tiempo pasado nos demos la oportunidad de volvernos a hacernos felices, porque creo que nos lo merecemos, y porque ya es hora de hacerlo. Dicen que "después de la tormenta siempre llega la calma" y menuda tormenta más larga, pero siempre acabas pensando en que puede merecer la pena si al final se recompensa con algo como lo que creo que está por llegar.


Gracias, millones de gracias por esto y por todo.

Que te quiero, ¿sabes? y más que a nada en este mundo.