domingo, 23 de octubre de 2016

Quizás.

“Disparo y fallo solo es para probarme,
te pago un millón si aguantas mi carácter.”

Cada día odio más que quieras decidir por mí. Que seas tú el que decida cómo debo estar o no, el que diga qué hago y qué no hago cuando realmente no hago nada. Odio la manía que sigues teniendo para creerte a ti mismo esas miles de cosas sin sentido, ¡cómo si yo fuera así!
Yo ya me he dado cuenta de demasiado pero, ¿y tú? ¿por qué no haces por darte cuenta de todo de una vez? ¿de que te estás dando de hostias continuamente creyendo algo que no es?
Y vale, que sí, que no seré yo la que te obligue a nada, ni mucho menos a que te des cuenta porque eso es cosa tuya, de ti, de tu cabeza. Pero no puedo evitar que me duela, me joda y por su parte me reviente, porque odio esa jodida manía tuya de suponer tanto y no molestarte ni en preguntarme. Aunque, para qué, ¿no?
Me sigue encantando de ti todo lo mejor y más, aunque supongo que siempre hay alguna pega, igual que tienes tú conmigo a pesar de no haberte hecho ni la mitad, ni un cuarto de la mitad de lo que te han hecho, ni siquiera el ser una hija de puta como en su día sí que lo han sido.
Me encantaría tantísimo que te dieses cuenta de todo que ni te lo imaginas. Porque quizás así las cosas irían mejor, y entre nosotros sobre todo. Sé que por orgullo y más que orgullo prefieres deducir por ti mismo antes de venir a preguntarme. Y que odio eso.
Odio que ni te molestes en preguntar, que tú mismo decidas, que solo tú te digas a ti mismo “esto es verdad, esto no lo es. Esto es así y esto es asá.” Nunca sabes lo que duele y jode hasta que te pasa, pero quizás no te haya pasado, o al menos algo así, porque siempre he preferido preguntarte, cualquier cosa.
Aunque sí es verdad que hay cosas que no se preguntan por miedo a la respuesta o porque intuyes lo que va a ser esa respuesta, como por ejemplo el si te importo, aunque sea lo más mínimo. Supongo que es muy jodido saber la respuesta y saber que sigues dependiendo de una persona tanto emocionalmente como de cualquier tipo pero que al revés no dependa. Y es aún más jodido el hecho de saber que no ha tardado mucho en dejar de depender, y que las cosas parecen tan normales...

La vida, son todo preguntas y respuestas. Está llena de “por qués”. Por qué esto, por qué lo otro e incluso por qué lo de más allá. Porque nos pasamos el día y la vida preguntándonos el por qué suceden las cosas que suceden. Como por qué estar en esta mierda de situación y no ser feliz contigo que es lo que me encantaría. Por qué no te das una oportunidad a ti mismo de pensar las cosas de forma tranquila sin decidir nada por ti mismo, y contando con los demás, en este caso conmigo. Por qué te cuesta tanto venir y decirme si estarías dispuesto a seguir a por todas conmigo, porque yo sería capaz. Por qué te complicas tanto la vida y te la jodes montándote paranoias que no tienen ni pies ni cabeza. Por qué esos ataques de ira sin venir a cuento, el estar todo el día igual sin darte la oportunidad de disfrutar un poquito, aunque sea un poquito nada más.
Y te lo dije no hace mucho, no se puede estar toda la vida enfadado, y menos con todo el mundo. Creer que todo está en tu contra y que hasta la más mínima cosa vaya por ti, o por hacerte algún mal. Porque ya no es excusa que te hicieran daño, porque ya han pasado los años que han tenido que pasar, y que yo, si fuera tú, me hubiese dejado hace tiempo de lo que me han hecho o no me han hecho. Y como pequeña clase también de psicología y si lees esto, te digo que, quizás sea hora de dejar de buscar culpables, quizás sea hora de dejar de pensar que somos los demás, o en este caso yo la que te va a hacer algo cuando sí, me habré equivocado pero no te he hecho putadas ni te he jodido la vida, porque quien lo analice desde fuera, seguro que piensa que cosas por las que te has llegado a enfadar y a rayar son tonterías, y no deben ser propias de un chico tan eficaz e inteligente como tú. Quizás sea hora de pensar en que todo esto es cuestión de actitud, y tiene cojones que después de miles de bajones y los que me quedan, lo diga yo. Pero quizás es cuestión de eso, y de ti, de pensar en que es cierto que siempre crees que todo se hace para joderte a ti, como si todo el mundo solo se centrara en joderte, joderte y joderte. Quizás sea hora de darte cuenta de todo de una vez, de que hemos disfrutado juntos lo que no está escrito y más sin centrarnos en nada que no seamos los dos. Quizás sea hora de que pienses que todo es cuestión de dejar todas esas mierdas atrás, de acordarte de cada mínima cosa que te han hecho, de las putas fechas exactas. ¿Qué más da? Ha pasado el tiempo suficiente como para haber aprendido y darte cuenta de que a pesar de todo sigues en pie. Y siendo honesta, más que honesta, no seré ni la más buena ni nada, porque nadie lo es, pero es de admitir y de reconocer que yo he mirado siempre por tu bien, y que nunca he tenido ni tendré ninguna intención mala, aunque tú te piensas que sí y ese es el verdadero problema.
Quizás es porque el día que dejes de pensar en lo que ha pasado, aprenderás a disfrutar. Quizás es porque el día en el que pienses en lo que pasa y puede pasar consigas ser feliz, y sobre todo con alguien que sepa conseguirlo, como sé que soy yo capaz. Porque la última vez me dijiste que conmigo eras feliz, que cuando estábamos juntos, lo eras, y eso sí que es bonito. Pero claro, quizás es eso, cuestión de actitud, y tú sigas sin darte cuenta creyendo que todo lo que haces, dices o piensas, está bien. Quizás sea hora de admitir como soy capaz de admitir yo, cada error y cada cosa que es sumamente exagerada.
Lo principal es dejar de tener miedo, y te creerás que no te entiendo cuando sí lo hago, cuando siempre hago por ponerme en tu lugar, sé a qué tienes miedo pero como en algún momento no te de por dejar eso un poco atrás, no vas a disfrutar jamás.
Y tú dirás lo que quieras pero sé que nos seguimos queriendo, o yo te hablo por mí al menos. Y sé que si ahora nos viéramos seguiría habiendo la misma complicidad que siempre, y se demostraría una vez más lo fuerte y bonito que es el amor de verdad.

Ojalá al leer esto te des cuenta, y veas esa pequeña clase de psicología como una crítica meramente constructiva, que es lo que es, y nunca nada malo.

Por si no te acuerdas, te quiero y te sigo queriendo, en todo momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario