domingo, 23 de junio de 2013

Grandes espinas que se nos clavan y nunca nos desharemos de ellas.

Bueno, hace muchísimo que no escribo nada por aquí, pero creo que ya es hora.
Han pasado muchísimas cosas, que por una parte, han cambiado parte de mi, un hueco demsiado grande.
Pienso que que tal y como han ido pasando esas muchas cosas, me han servido para darme cuenta de los sentimientos que de verdad puedo llegar a sentir en muchas ocasiones.
Supongo que cada año, pasa alguna cosa que nos marca, ya sea buena o mala, pero que se queda incrustada dentro de nosotros, en mi caso, ha sido una cosa mala: Mi perrita.
Después de 10 años, ese tiempo tan grande conmigo, en mayo se fue y lo peor de todo, con sufrimiento.
Me cuesta muchísimo hablar de este tema, porque ha sido mi sonrisa diaria todo este tiempo, mi alegría al llegar a casa y muchas más cosas en estos años.
Por una parte, soy egoísta y pienso que tendría que seguir aquí, aunque tarde o temprano, iba a ser la hora de que se fuera, ahora sé, que por lo menos, está feliz, que no sufre y que desde donde esté, sé que siempre me va a guíar.
Por otra parte lo pienso y creo que así es mejor, que a lo mejor, podía haber durado más, sí, pero sufriendo y eso me incita a que, aunque me duela, piense que así mejor, que solo me importa que ella esté bien y que sé que ahora es feliz. No sé, quien lea esto, a lo mejor piensa que contando esto, puedo seguir siendo una 'niña pequeña' pero tampoco me importa, pero esto es duro, el intentar acostumbrarte a llegar a casa y que no venga corriendo o simplemente que no te de un lametazo cuando te vea llegar.
Pero no solo me fastidia esto, ¿sabéis? me fastidia muchísimo, que haya gente que tenga mascotas, sean perros o no y que los descuiden, que no les hagan ni caso, o que se atrevan a maltratarles, sin nigún objetivo, porque no acaban consiguiendo nada, bueno sí, hacer sufrir al animal.
Deciros a todos esos que hacéis estas cosas, que valoréis de verdad lo que tenéis, que los animales, aún no siendo seres humanos, nos pueden dar más que una persona, más cariño, más sonrisas...y sobre todo, dejan un hueco demasiado grande cuando se van, una espina muy gorda en el corazón, que yo por mi parte, no me voy a deshacer nunca de ella, NUNCA.
Por último, después de esta reflexión a quien me lea, decirle a mi enana, que la echo muchísimo de menos, que va a estar siempre conmigo, aunque físicamente no esté, que ha sido todas mis sonrisas sinceras durante todos estos años y que espero, que esté donde esté, jamás se olvide de lo que tiene aquí abajo.
Que te quiero, pequeña y que te prometo que aunque me cueste, por ti, voy a SONREÍR, siempre. LALA.
T e q u i e r o Gorda.
Nai.

No hay comentarios:

Publicar un comentario