miércoles, 19 de octubre de 2016

Tengo más cosas que decirte...

'Tan solo tú puedes llenar de estrellas mi universo,
tan solo tú me iluminas por dentro."


Un día más vuelvo a escribirte. Me es inevitable echarte de menos, es más, es imposible que no lo haga, aunque a veces me de miedo creer que tú no.
Hoy ni siquiera he ido a clase, ni tenía fuerzas para levantarme, aunque carezco de ellas prácticamente todos los días. Tendrías que ver lo que supone eso de "estar sin ti", es realmente jodido. Sé que lo digo mucho pero te echo de menos, y me veo hasta desprotegida por el hecho de pensar en que no te tengo a mi lado.
Sé que me regañarías cada día un poquito más, que me dirías eso que tanto te gusta y a la par a mí me hace esbozar una risa de esas mías, de las que son muy tontas, sí, eso de "no llores que así estás más fea y no me gusta." Que no hay día en el que no llore echándote de menos, aunque hay algo que tengo que confesarte, que quizás si me hubieras visto, dirías que no era yo, y te preguntarías qué habría sido de mí. Hace cosa de una semana, supongo que por cómo he estado, estoy y seguiré estando, parecía que no tenía lágrimas, que se me habían acabado, y me odiaba sabiendo que no era posible, pero que a la par quería pensar que era por estar tan cansada de llorar y que me vieras igual cada día.
No he tardado mucho en volver a explotar, en llorar como una niña pequeña, esa forma en la que solo tú me has visto hasta ahora y cada vez que has podido me has abrazado con todas tus fuerzas.

Echo de menos que te rías cuando al decirme algo bonito, me quedo en silencio al otro lado del teléfono dispuesta a llorar, escucharte decir ese "bueeeeno, ya va a llorar" y que me digas que soy una llorona solo porque sabes que me pongo muy tonta. Echo de menos que me digas que soy un desastre pero que al mismo tiempo lo seas conmigo, y seas el desastre más bonito. Echo de menos hasta lo más simple, hasta verte jugar al FIFA y que de vez en cuando me crispes los nervios cuando algo no sale bien, que me dejes elegirte la alineación y me quieras matar cuando elijo por equivocación a un jugador mierda en vez de elegir a Cristiano de 99, por ejemplo. Echo de menos que vengas y me despiertes haciéndome cosquillitas por la espalda sabiendo que me dan espasmos y eso causa en ti una risa de esas bonitas, o despertarte yo a ti con un beso de esos con sabor a "buenos días, me muero de ganas de ti" de todo, siempre como nosotros sabemos.

Echo de menos que me regañes, que equilibres el punto de locura que tengo y me sale sin querer, que me mires, me líes, sepas lo que estoy pensando y sin decirme nada empieces a reírte y te coma a besos. Echo de menos los besos en la estación, que todo el mundo me vea correr hacia a ti y que en cuanto llegue, me de exactamente igual quién haya o quién no solo porque no me pienso separar de ti. Echo de menos hasta esas cosas que haces que me dan tanta rabia, como tirarme del pelo, darme en la cabeza e intentar matarme por momentos tirándote encima de mí. Las cosquillas, cómo las echo de menos, y más porque conoces todos los puntos débiles de mi cuerpo, porque sabes qué hacer y cómo hacerlo para que en tan solo un segundo no pueda más y no deje de reírme. Echo de menos que me piques y me digas que por ser de letras, o letrosa como tú dirías, no sé mucho, cuando sabes que en realidad sé un montón. Por echar, echo de menos todo lo que hemos tenido hasta hace bien poco, que ya no estoy del todo segura qué sí y que no, pero no lo puedo evitar.

A veces soy yo también la que se encuentra en una contrariedad de pensamientos, que me equivoco pensando en que a lo mejor no me eches tanto de menos como yo lo estoy haciendo. Pero llegas y piensas en mí, y de forma no sé si más consciente o menos consciente, me haces sonreír. Escuchas Dani Martín sin planearlo allá dónde vayas y sonríes, que aunque en ese momento no te salga sonreír como tal de hacer una mueca, sonríes por dentro, y qué bonito es eso. Que de una forma u otra, sea por eso o por otra cosa, hay algo, que hace que estemos enganchados. Ese algo puede que lo llame destino aunque tú me digas que no crees en eso, o por llevarme la contraria digas que no merece la pena pensar en eso. Ese mismo algo es el que te hace pensar en esta idiota de la que estás enamorado, a pesar de sus miles de millones de defectos y de que sin quererlo a veces te haya hecho hasta daño.
He entendido que el querer a alguien, conlleva eso y mucho más. Que igual que tienes la capacidad de hacerme feliz, muy pero que muy feliz, también tienes la misma de hacerme daño, tanto o incluso más de lo que me lo podría hacer yo.
Ese algo es el que hace que, a 200 kilómetros, escuches "Los Charcos" de Dani Martín y pienses solo en mí. Es el mismo que cuando lo escucho, solo puedo pensar en ti de forma recíproca, y sonreír sabiendo que te sigo queriendo como a nada en el mundo. También es el mismo que hace que nuestro vocabulario esté lleno de palabras que nos hemos dicho siempre, o que nos pase algo, por mínimo que sea y en ese momento solo tengamos ganas de contárnoslo el uno al otro.

Hoy también me apetece hacerte sonreír si es que llegas a leer esto, "que la línea que más cuides sea la de tu sonrisa y que sea más curva cuanto más la cuides". Esa frase es tan yo contigo, y tan tú conmigo que creo que el uno sin el otro es imposible que seamos porque sé que cuando la tienes, cuidas de ella como nunca, igual que me encanta hacer a mí. Que echo de menos tenerte pegado a mí y que me sonrías con esa sonrisa tan preciosa que tienes, que me dejes cuidarte, que me cuides y hagas que me sienta una niña, pero sobre todo, tu niña.
Volviendo a lo de echar de menos, hay más cosas que echo de menos de ti, tenerte por ejemplo, acariciarte la cabeza y algo tan sencillo y bonito como olerte el pelo y que me encante, o tú, tú en sí, el sabor de tus labios, el aroma de tus abrazos. Que me acaricies la cabeza y enredes tus dedos en mi pelo hasta que me duerma, y no irte hasta que ves que tengo los ojos completamente cerrados, y al irte, que me tapes con la ropa de la cama cuidándome como tanto me gusta que hagas. Estar apoyada sobre ti, que me acerques el batido esas tardes de tetería tan bonitas y me des de beber a la par que no dejas de darme mimos, esos que tan bonitos sabes darme.

Me da igual ser imperfecta, tener un físico de mierda y que quién sea por lo que sea te haya dicho que podrías estar con alguien mejor. Supongo que después de tanto tiempo, esas opiniones son las que menos me afectan, porque lo que sí me afecta de verdad es lo que puedas pensar tú y creer tú. Puede ser que a veces te hayas preguntado eso de cómo poder estar conmigo si no soy el prototipo que hoy en día todo el mundo quiere o busca. Quizás es porque tú eres distinto, o te sigo viendo así a pesar de lo que sea. Quizás es que resulta que la tía menos guapa del planeta ha conseguido de entre miles de millones, de billones o trillones de personas que te enamores como nunca, y que quieras como a nadie, pero eso es algo que solo tú te puedes permitir valorar, que no hagas caso a nadie ni por mucho que te digan, que pienses por ti y solamente por ti. Sé perfectamente siendo objetiva y subjetiva que podrías encontrar a una chica mil veces como poco mejor que yo, pero también sé que sabes que no te puedes engañar a ti mismo, y que no debes hacerlo. Que igual que yo sé que no quiero a nadie que no seas tú y que nadie va a conseguir de mí tantísimo como tú, también sabes más que nadie que con nadie vas a tener ni tanta complicidad, ni una historia tan bonita, ni mucho menos el contarle todo, hasta lo más mínimo y que cualquier persona vea como insignificante. Porque al final, quieras o no, una persona se queda con la que es capaz de sentirse a gusto, en casa y de la forma más bonita que pueda existir. No sé, pero después de decirte todo esto, creo que como pequeña clase de psicología, no está mal, ¿no? Por si sigues dudando, por si hay algo que te siga dando miedo, céntrate en lo que te dicte el corazón, porque creo que yo, dentro de lo que cabe, me salga mejor o peor, intento hacerlo, y de todas las veces que he sido sincera contigo, esta es una de las que más, sin duda.


PD: Te quiero, por si se te olvidaba.


No hay comentarios:

Publicar un comentario