martes, 10 de octubre de 2017
Nunca dudes, simplemente confía.
Nunca dudes de lo que eres para mí, de lo que significas en mi vida.
Nunca dudes de lo inmenso que es mi AMOR por ti.
Supongo que a veces es fácil pensar cosas que luego ni de lejos se asemejan a lo que realmente son, es más, yo también lo hago, y seguramente me equivoque. Seguramente tenga miedos que no deba, o piense cosas que se echen abajo nada más verte bajar de ese autobús e ir a abrazarte como nunca. Seguramente tenga teorías que se destrocen al verte y me hagan creer una vez más (de entre todas las demás) que hay cosas impensables al tenerte a mi lado. Me encantaría tener la certeza de que nunca te atreves a dudar de lo que siento, o si quiera de mí, pero me da miedo reconocer que increíblemente te atreves a dudar y piensas cosas realmente equivocadas.
Quiero creer que el causante de dudas innecesarias y momentáneas es el tiempo sin vernos, y las ganas de tenernos el uno al otro ya. Al menos por lo que me pasa a mí, supongo que por mucho que uno se acostumbre o se intente hacer momentáneamente a la idea de que desgraciadamente no puede ver cada día a la persona que la da la vida, siempre después de un tiempo sin verse, sea más, sea menos, puede llegar a preguntarse si la otra persona le echa de menos, o si tan solo echa de menos ciertos momentos que les hace únicos.
Ahora hablo por mí, el miedo que siempre sigo teniendo, me ha hecho dudar, me ha hecho dudar más de lo que querría o me gustaría, más de lo debido. Me ha hecho pensar en si ciertas cosas seguirían igual, o si en las ganas serían siempre las mismas. Pero al final, sea como sea, son dudas repentinas, de las que vienen en momentos de bajón en los que se te pasa la vida en una fracción de segundo por la cabeza. Al final son tonterías, y te asombraría la de veces que me enfado conmigo misma por ello, te asombraría la de veces que me regaño a mí misma por ser tan tonta y pensar cosas que no debo, o simplemente que acabo sabiendo que son sin sentido.
Justo por lo que me pasa a mí, no quiero que te pase a ti, no quiero que te tengas que enfadar contigo por pensar cosas de las que luego al verme, vas a darte cuenta que no eran así. No quiero que dudes lo más mínimo, ni que pienses ese tipo de cosas que te hacen preocuparte sin tener que hacerlo. Quiero que sigas viendo lo que te quiero, lo que eres para mí y lo que me haces sentir cada día. También te asombrarían la de veces que lloro y he llorado por echarte de menos, por escuchar música y acordarme siempre de ti y de las ganas que tengo de estar contigo, de mis ganas de abrazarte, y sobre todo de besarte. Por eso es fácil hablar por los demás sin antes preguntar, y por eso también es más sencillo obcecarse y centrarse en una idea sin antes informarse de lo que una persona es capaz de sentir. Por eso te asombrarían tantas cosas, por eso mismo te atreverías a creerte cosas que a día de hoy pareces no creerte.
Supongo que es muy difícil creer que una persona te quiera de verdad y lo haga con toda su alma y su corazón. Es difícil cuando tienes tantas cosas en mente que sin motivo alguno te hacen dudar, tener miedos o tener desconfianza sea del tipo que sea. Es igual de difícil que la facilidad que tenemos para pensar cosas inciertas, y ojalá no tuviera que ser así. Ojalá te atrevieras a pensar un poco en ese tipo de cosas que realmente le hacen ver a una persona que la otra daría todo por él sin pensarlo y sin pedir nada a cambio, simple y llanamente por hacerle feliz y hacerle sentir y saber que es lo mejor que le ha podido pasar en la vida.
Nos queda todo el tiempo del mundo, tengo claro que toda la vida, y que si hay algo que quiero, además de a ti, es que confíes de una vez en que existen las personas que te quieren de verdad y se preocupan de darte lo mejor sin pedir nada a cambio. Espero que sigas siendo tan tú, tan tú conmigo, queriéndome de esa forma, abrazándome con todo el amor del mundo y besarme de tal manera como para no querer separarme de ti ni de tus labios si quiera un segundo. Espero que lo sigas siendo porque te aseguro que yo no lo voy a cambiar en ningún momento, porque eres lo más bonito de mí, y lo mejor indudablemente, así que sé que quiero seguir disfrutando cada segundo de ti y contigo, siempre hasta agotar cualquiera de nuestras fuerzas. Nos queda todo el tiempo del mundo, sí, pero te aseguro que esto es solo el principio, y que mañana vuelven con más fuerzas todas y cada una de nuestras ganas de tenernos y no soltarnos.
Te amo y te quiero más que a nada en el mundo.
PD: Mañana tenemos una cita, que no se te olvide, porque te aseguro que no hay cosa de la que tenga más ganas. 💗💗💗
viernes, 8 de septiembre de 2017
Somos de esos...
Somos esos que se abrazan y se comen a besos al rato de haberse enfadado por cualquier tontería, los mismos que irremediablemente no pueden vivir el uno sin el otro (o así soy capaz de considerarlo yo). Somos esos que se miran y son capaces de decírselo todo con esa mirada que intercambian, los que son capaces de quererse a gritos o hacerlo entre ellos sabiendo que no hace falta que se entere nadie más. Los que discuten y a veces parecen un matrimonio senil entrañable capaz de solucionar todo lo que se ponga por delante. Dos personas con sus más y sus menos, con sus manías, sus costumbres y cada una de sus rabietas tontas. Dos personas que se quieren a rabiar y que a pesar de cualquier cosa saben cómo protegerse el uno al otro y darse lo mejor. Dos personas que demuestran ser una pareja fuerte e incluso envidiable por lo que han conseguido. Por seguir luchando después de tanto tiempo y hacer frente al enemigo más grande: la distancia.
Somos nosotros, tú y yo, los que lidian con ello y nunca dejan de quererse por mucho que se quisiera interponer.
Somos los que jamás dejan de creer en su amor y mantienen no solo la ilusión sino la pasión, lo mejor de una relación, los detalles, las sonrisas, los abrazos inesperados, los besos en los que inevitablemente te quieres quedar a vivir de lo increíbles que son; cogernos de la mano, mirarnos el uno al otro (cuando ninguno de los dos se da cuenta) y enternecernos sintiéndonos más que orgullosos de lo que tenemos al lado. Darnos la vida, amarnos hasta quedarnos sin aliento, hasta el último latido de nuestro gran corazón. No obstante, siempre hay miedos difíciles o imposibles de entender, inseguridades, cosas sin aparente explicación. Miedos como los de perderse, como los de levantarse un día y no saber nada el uno del otro; inseguridades como el creer que podrías estar con cualquiera y estás conmigo, como las de quererme por lo que soy y no pensar en lo demás; cosas sin explicación, como tu manía de creer cosas que no son y hacerlo por ti mismo, como tu manera aparente de darte igual desaparecer y tener a la otra persona hiper mega preocupada, cosas por las que crees que todo lo haces bien y jamás te equivocas, como las de querer que siempre cargue yo con culpas inexistentes.
Tengo claro aún así que tienes una facilidad impresionante para conseguir en mí todo lo que te propongas, para hacerme brillar como una estrella y hacerme ver lo que realmente valgo, lo que antes ni yo había podido saber. Tengo claro que eres tú, y lo tuve claro aquel día que me reconocí a mí misma que me había enamorado de ti. Desde entonces vivo en una nube repleta de sentimientos, repleta de emociones que soy incapaz de guardar y que inexplicablemente salen de mí de una forma maravillosa. Desde aquel momento, no hay día en el que no me enorgullezca de ser todo lo que soy contigo y de haber aprendido tanto como para haber madurado y haber crecido como persona en muchos aspectos. Puedo perfectamente decir que has sido y eres lo mejor que me podía haber encontrado y me encontré aquel día en la vida. Y sí, puede ser que nos compliquemos muchas veces, que no nos entendamos ni nosotros, que por momentos vivamos en bucles que no tienen ni una explicación, pero he de decirte que no hay nada que tenga más seguro que el hecho de quererte y que seas lo mejor de mí y de mi vida.
Dudo realmente que puedas hacerte una idea de lo que significas para mí, pero si en algún momento decides pararte a leer, que sepas que no se puede comparar con nada porque lo que siento es tan grande como inexplicable. Y no sabes lo que me encantaría a veces poderte mostrar todas esas cosas de las que no te das cuenta o que haces caso omiso por el hecho de no entenderlas tanto como a mí me encantaría. Pero que sepas que por mucho que haya cualquier cosa, jamás voy a dejar de luchar por ti, por tu felicidad, por nuestra felicidad, por seguir queriéndonos y manteniéndonos toda la vida. Ojalá supieras darte cuenta de todo, y de que mi único propósito es hacerte el chico más feliz del universo y que me dejes compartir cada cosa del mundo contigo. Ojalá te pares a leer y veas lo poco que me cuesta abrirme en canal si hace falta solo por ti, y por declararte mi amor por cualquier lugar del mundo.
En definitiva, hay muchos "ojalá" que me encantaría que sucedieran, pero después de sincerarme un poquito más, eso ya va a cargo de tu cuenta.
Te amo, y no creo realmente que exista sentimiento más grande que este.
Desde nuestro principio hasta el país de Nunca Jamás.
domingo, 25 de junio de 2017
Sensaciones.
Hay sensaciones bonitas, como las que me produce mirarte sin que te des cuenta, y que inconscientemente me mires y aparte la mirada;sensaciones como las que dejan tus besos, y la mayor parte de tus abrazos fuertes, esos de los que nunca te cansas, ni pareces cansarte jamás,
sensaciones tan bonitas y tan puras como las que dejan tu forma de sonreír y saber que es por mí, que quizás nadie podría conseguir tanto como sé conseguir yo, o como sabes conseguir tú.
Hay sensaciones que son tan nuestras que nadie jamás podrá entenderlas. Tu forma de coger mi mano, y apretar bien fuerte, poquito a poquito, haciéndole ver al mundo que soy únicamente tuya y que no me piensas dejar nunca; sensaciones tan nuestras que consiguen hacernos temblar ante el mundo sin que nadie se percate de ello.
Hay sensaciones nerviosas, como esas que tengo cuando me acaricias o pasas tus labios por mi cuello, como las que hacen que mi piel se erice en cuestión de segundos y seas únicamente tú el causante de ello.
Hay sensaciones que son maravilla y jamás dejan de serlo, como ese momento en el que me miras y sin miedo me dices que me quieres, o que no quieres que me separe nunca de ti,
sensaciones que hacen que me estremezca y que no quiera dejar de comerte a besos ni un solo segundo, como cuando te tumbas a mi lado y además de abrazarme me acaricias el pelo sabiendo que es lo que más me gusta en el mundo.
Hay sensaciones inexplicables, como esas que siento cuando te empeñas en cuidarme y me regañas cuando algo no te parece bien o cuando te preocupas por mí y me aconsejas por lo que sería mejor o peor solo porque no quieres que me ponga mala ni me pase nada.
Sensaciones increíbles, con muy buen sabor de boca, con ganas de más, como mis ganas de no separar tu boca de la mía y que me hagas disfrutar como nunca. Que tus labios sean el lugar perfecto y tengan la forma de mis besos; que tu piel roce con mi piel y me hagas creer que conmigo te da igual todo, que te sientes mejor conmigo que con nadie. Sensaciones tan impresionantes como las que hacen que tu lengua sea la mejor travesía de la historia, como las que te permiten recorrer cada una de mis curvas con tus besos y mirarme como si fuera lo más bonito del mundo (aunque no lo sea ni de lejos); sensaciones emocionantes, como las que siento cuando te escucho respirar a tan solo un centímetro de mí; sensaciones peligrosas, como cuando estamos piel con piel, cuerpo a cuerpo, y nada importa más que el hacernos disfrutar, y hacerlo juntos.
Sensaciones con orgullo, como las que siento cuando vamos por la calle y me encanta llevarte de la mano; sensaciones de puro amor, como las que experimento cuando noto que estás feliz al estar conmigo, al quererme y dejarme que lo haga; sensaciones de debilidad, como las que me producen tu risa cuando digo alguna de esas tonterías que tanto te gustan, o cuando hago de un segundo triste, toda una vida de sonrisas, y de hacerte creer que eres mucho pero muchísimo más de lo que crees.
En definitiva, sensaciones como TÚ, tan bonitas, tan mías, tan nuestras, tan sumamente impresionantes, tan montañas rusa, tan arriba, y a veces tan abajo, pero siempre juntos; sensaciones tan pasionales, como tú, como yo, como nosotros cuando somos pura dinamita y explotamos con tan solo fundirnos; sensaciones tan de que te quiero, y de que a veces, por mucho que lleguemos a llevarnos la contraria, estoy deseando que saques tu parte más sensible, esa que solo conozco yo, y que me digas que me quieres tanto como lo hago yo, sin condiciones, ni obligaciones, y tan solo porque soy para ti, como tú para mí, lo mejor y más bonito que he podido encontrar jamás.
Siempre tan tú, siempre; y estoy orgullosa de conocerlo solo yo.
| Tan tú, tan mío. |
jueves, 15 de junio de 2017
Siempre tú.
"I'll take care of you".
Ojalá te dieras cuenta de lo que debes darte cuenta, del simple hecho de que queriendo tanto a una persona, es imposible que le desees algo malo, que los impulsos, por mucho que sean impulsos, nos hacen equivocarnos y literalmente cagarla mucho. A veces no sé qué más hacer, pero intento hacer siempre lo mejor para que cada día sigas viendo que lo que te quiero supera cualquier cosa en el mundo, incluida más que de sobra la distancia. Que cuando estoy contigo, no hay nada que me encante más en el mundo que mirarte sin que te des cuenta y decirme a mí misma que soy la persona más afortunada solo por tenerte; y no, tampoco hay cosa que más me encante que el hecho de que me abraces y me beses cuando menos me lo espero o algo tan significativo como decirme que me tumbe y te tumbes a mi lado sin dejar de abrazarme en ningún momento.
Siendo sincera, no soporto estar mal contigo, pero tampoco soporto que siempre exista cualquier excusa para que te den tonterías, para que desconfíes o simplemente te equivoques como lo has hecho deseándome algo que yo no sería capaz en ningún momento de desearte. Algo que sueltas sin pensar y que en ningún momento crees que para mí sean cuchillas más que afiladas.
Lo sé más que de sobra pero sí que has tenido que pasarlo mal como para creer que una persona a la que sí que tienes de verdad y que de verdad te quiere, te va a hacer algo o busca hacerte daño con cualquier cosa. Sí que has tenido que sufrir, y no sabes cuánto es capaz de dolerme el simple hecho de que hayas sufrido, aunque te creas que no, y aunque creas que es imposible que me duela. Quizás uno de los motivos por los que tanto me duele es porque cualquier cosa en el mundo, por mínima que sea, hace que dudes de mí, y hace que digas cosas que realmente dudo que sientas. He de decir que tampoco es esa la forma de justificarlo, porque realmente no tiene justificación, te quiero más que a mi vida y más que a mi propia existencia y no sabes cuán increíble sería que te importara más bien poco decirme ese tipo de cosas con las que sabes hacerme tan débil y morir tanto de amor. No te estoy pidiendo que lo hagas en ningún momento, porque las cosas deben salir de uno mismo y uno mismo debe darse cuenta de las cosas que hace y dice y ser consecuente con las mismas.
No sabes lo jodido que es escuchar ciertas cosas, lo que duele y lo que destroza que la persona que te lo da todo y a la que eres capaz de darle lo mejor, sea capaz de decir cosas que realmente no se para a pensar. Quizás no lo sepas porque ni de lejos te pasa, porque jamás me he pasado contigo, porque jamás he llegado a más o he dicho algo de lo que posiblemente al segundo podía arrepentirme; y por eso nunca pierdo los papeles, por eso prefiero morderme la lengua ochenta veces hasta reventármela si hace falta con tal de no perder los papeles y no tener que arrepentirme al segundo de lo que te he dicho, aunque me preocupa que tú no te arrepientas de lo más mínimo, y que lo dicho, dicho quede. Me preocupa que creas que lo estás haciendo bien cuando, de manera objetiva y como consejo, te digo que no, y que así lo único que consigues es todo lo contrario a lo que realmente te gustaría conseguir.
No te haces una idea de lo feliz que me haces cuando estamos increíblemente bien, cuando tus problemas son los míos y compartimos cada cosa sin necesidad de discutir en ningún momento, cuando lo único malo que existe entre nosotros es el momento tan pero tan amargo de despedirnos, de decirnos ese "hasta luego" tan sumamente duro, cuando sabemos que durante un tiempo, sea largo o sea breve, no vamos a poder caminar de la mano para que todos nos vean y sientan envidia de la pareja tan increíble que hacemos. Odio despedirme de ti, pensar en que nos tenemos que separar, pensar en que no voy a ver esa sonrisa para comérmela a besos, o el simple hecho de que me cuides como una niña cuando me tienes a tu lado. Creo que no eres capaz de imaginarte nada de eso, pero si hay algo que odio de entre esas cosas es que no sean las únicas "malas" que haya entre nosotros, y digo "malas" porque son malas para nosotros, y no nos hacen discutir, sino estar mal, y lamentarnos cada segundo desde que inevitablemente nos tenemos que despedir. Odio que haya más cosas que me hagan sentir que estoy mal contigo de repente sin menos esperarlo, o que existan ese tipo de tonterías por las que realmente yo no me buscaría ningún problema. Pero lo jodido es que sigues sin darte cuenta, eso es lo jodido de verdad.
No te pienso decir nada malo, lo único que quiero decirte es que te des cuenta y valores que lo que te quiero es insuperable, y que solo por el hecho de llevar cuidándote todo este tiempo y haciéndote sentir en casa cada vez que estamos juntos, además de todo lo que hago y he hecho siempre, no creo realmente que deban pasar cosas malas, tonterías a mi parecer, cosas de niños, de críos, como lo quieras llamar. No creo que debamos llegar a un límite que dejamos claro no pasar, y mucho menos que dos personas que se quieren como nos queremos nosotros, tengan que estar así.
Ojalá te dieras cuenta, ojalá supieras que no soy lo que fueron contigo, que no pretendo hacerte daño, y que todas y cada una de las cosas buenas que hago, que no malas, las hago pensando primero por ti, después por ti, y todo por ti, y no por mí, por importarme más que yo misma y quererte de una forma en la que yo no me podría ni querer, porque a ti si he aprendido a quererte, a amarte, y sobre todo a hacerte feliz y tener la clave para ello, aunque dicen que, la clave principal para ser feliz, es dejar que lo hagan, confiar, dejarse llevar, no creer en cosas malas continuamente, y sobre todo, y de entre todas las cosas, DEJAR EL PASADO ATRÁS.
Deja el pasado, deja de preocuparte por lo que te hicieron, deja de preocuparte por lo mal que lo has pasado, y céntrate de verdad en dejar que una persona que de verdad te quiere como lo hago yo, te haga feliz, pero sobre todo también, céntrate en darte cuenta que es la misma persona a la que menos cosas malas debes decirle o dedicarle cuando realmente lo único que busca es tu felicidad, hacer lo mejor por ti, y ayudarte más que cualquier otra persona que pueda ayudarte.
Déjame hacerte feliz, cuidarte, amarte, respetarte, darte lo mejor, hacerte sentir en casa, sonreír, sentir mariposas, cerrar los ojos y que estés tan a gusto como para saber que no quieres más, y en definitiva, darte una vida llena de momentos más que increíbles, impresionantes, y hacerlo cogidos de la mano.
No me pienso eximir de decir lo que quiero decirte, y es que te amo y eres lo mejor de mi vida, pase lo que pase.
Ojalá te dieras cuenta de lo que debes darte cuenta, del simple hecho de que queriendo tanto a una persona, es imposible que le desees algo malo, que los impulsos, por mucho que sean impulsos, nos hacen equivocarnos y literalmente cagarla mucho. A veces no sé qué más hacer, pero intento hacer siempre lo mejor para que cada día sigas viendo que lo que te quiero supera cualquier cosa en el mundo, incluida más que de sobra la distancia. Que cuando estoy contigo, no hay nada que me encante más en el mundo que mirarte sin que te des cuenta y decirme a mí misma que soy la persona más afortunada solo por tenerte; y no, tampoco hay cosa que más me encante que el hecho de que me abraces y me beses cuando menos me lo espero o algo tan significativo como decirme que me tumbe y te tumbes a mi lado sin dejar de abrazarme en ningún momento.
Siendo sincera, no soporto estar mal contigo, pero tampoco soporto que siempre exista cualquier excusa para que te den tonterías, para que desconfíes o simplemente te equivoques como lo has hecho deseándome algo que yo no sería capaz en ningún momento de desearte. Algo que sueltas sin pensar y que en ningún momento crees que para mí sean cuchillas más que afiladas.
Lo sé más que de sobra pero sí que has tenido que pasarlo mal como para creer que una persona a la que sí que tienes de verdad y que de verdad te quiere, te va a hacer algo o busca hacerte daño con cualquier cosa. Sí que has tenido que sufrir, y no sabes cuánto es capaz de dolerme el simple hecho de que hayas sufrido, aunque te creas que no, y aunque creas que es imposible que me duela. Quizás uno de los motivos por los que tanto me duele es porque cualquier cosa en el mundo, por mínima que sea, hace que dudes de mí, y hace que digas cosas que realmente dudo que sientas. He de decir que tampoco es esa la forma de justificarlo, porque realmente no tiene justificación, te quiero más que a mi vida y más que a mi propia existencia y no sabes cuán increíble sería que te importara más bien poco decirme ese tipo de cosas con las que sabes hacerme tan débil y morir tanto de amor. No te estoy pidiendo que lo hagas en ningún momento, porque las cosas deben salir de uno mismo y uno mismo debe darse cuenta de las cosas que hace y dice y ser consecuente con las mismas.
No sabes lo jodido que es escuchar ciertas cosas, lo que duele y lo que destroza que la persona que te lo da todo y a la que eres capaz de darle lo mejor, sea capaz de decir cosas que realmente no se para a pensar. Quizás no lo sepas porque ni de lejos te pasa, porque jamás me he pasado contigo, porque jamás he llegado a más o he dicho algo de lo que posiblemente al segundo podía arrepentirme; y por eso nunca pierdo los papeles, por eso prefiero morderme la lengua ochenta veces hasta reventármela si hace falta con tal de no perder los papeles y no tener que arrepentirme al segundo de lo que te he dicho, aunque me preocupa que tú no te arrepientas de lo más mínimo, y que lo dicho, dicho quede. Me preocupa que creas que lo estás haciendo bien cuando, de manera objetiva y como consejo, te digo que no, y que así lo único que consigues es todo lo contrario a lo que realmente te gustaría conseguir.
No te haces una idea de lo feliz que me haces cuando estamos increíblemente bien, cuando tus problemas son los míos y compartimos cada cosa sin necesidad de discutir en ningún momento, cuando lo único malo que existe entre nosotros es el momento tan pero tan amargo de despedirnos, de decirnos ese "hasta luego" tan sumamente duro, cuando sabemos que durante un tiempo, sea largo o sea breve, no vamos a poder caminar de la mano para que todos nos vean y sientan envidia de la pareja tan increíble que hacemos. Odio despedirme de ti, pensar en que nos tenemos que separar, pensar en que no voy a ver esa sonrisa para comérmela a besos, o el simple hecho de que me cuides como una niña cuando me tienes a tu lado. Creo que no eres capaz de imaginarte nada de eso, pero si hay algo que odio de entre esas cosas es que no sean las únicas "malas" que haya entre nosotros, y digo "malas" porque son malas para nosotros, y no nos hacen discutir, sino estar mal, y lamentarnos cada segundo desde que inevitablemente nos tenemos que despedir. Odio que haya más cosas que me hagan sentir que estoy mal contigo de repente sin menos esperarlo, o que existan ese tipo de tonterías por las que realmente yo no me buscaría ningún problema. Pero lo jodido es que sigues sin darte cuenta, eso es lo jodido de verdad.
No te pienso decir nada malo, lo único que quiero decirte es que te des cuenta y valores que lo que te quiero es insuperable, y que solo por el hecho de llevar cuidándote todo este tiempo y haciéndote sentir en casa cada vez que estamos juntos, además de todo lo que hago y he hecho siempre, no creo realmente que deban pasar cosas malas, tonterías a mi parecer, cosas de niños, de críos, como lo quieras llamar. No creo que debamos llegar a un límite que dejamos claro no pasar, y mucho menos que dos personas que se quieren como nos queremos nosotros, tengan que estar así.
Ojalá te dieras cuenta, ojalá supieras que no soy lo que fueron contigo, que no pretendo hacerte daño, y que todas y cada una de las cosas buenas que hago, que no malas, las hago pensando primero por ti, después por ti, y todo por ti, y no por mí, por importarme más que yo misma y quererte de una forma en la que yo no me podría ni querer, porque a ti si he aprendido a quererte, a amarte, y sobre todo a hacerte feliz y tener la clave para ello, aunque dicen que, la clave principal para ser feliz, es dejar que lo hagan, confiar, dejarse llevar, no creer en cosas malas continuamente, y sobre todo, y de entre todas las cosas, DEJAR EL PASADO ATRÁS.
Deja el pasado, deja de preocuparte por lo que te hicieron, deja de preocuparte por lo mal que lo has pasado, y céntrate de verdad en dejar que una persona que de verdad te quiere como lo hago yo, te haga feliz, pero sobre todo también, céntrate en darte cuenta que es la misma persona a la que menos cosas malas debes decirle o dedicarle cuando realmente lo único que busca es tu felicidad, hacer lo mejor por ti, y ayudarte más que cualquier otra persona que pueda ayudarte.
Déjame hacerte feliz, cuidarte, amarte, respetarte, darte lo mejor, hacerte sentir en casa, sonreír, sentir mariposas, cerrar los ojos y que estés tan a gusto como para saber que no quieres más, y en definitiva, darte una vida llena de momentos más que increíbles, impresionantes, y hacerlo cogidos de la mano.
No me pienso eximir de decir lo que quiero decirte, y es que te amo y eres lo mejor de mi vida, pase lo que pase.
| Te amo, mi vida. |
domingo, 26 de febrero de 2017
Mi felicidad eres tú.
'Tan solo tú, solamente quiero que seas tú,
mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino, solo tú, solamente quiero que seas tú, pongo en tus manos mi destino porque vivo para estar siempre contigo amor...'
mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino, solo tú, solamente quiero que seas tú, pongo en tus manos mi destino porque vivo para estar siempre contigo amor...'
FELICIDAD.
Lleva tu nombre, has hecho que entienda su verdadero significado, y no sabes cuánto te lo agradezco. Mis miedos me estaban superando haciéndome creer que las cosas no podrían ir como realmente quería y esperaba, pero estamos luchando contra todo y eso sí que es bonito. Puedo intentar darte las gracias, aunque sea lo más complicado del mundo. Puedo intentar decirte que todo lo que estás haciendo por mí es tan bonito como inmenso, pero soy puramente incapaz. Incapaz de agradecerte lo suficiente el simple hecho de que me hagas sentirme de la forma en la que me siento, de explicarte que el término felicidad cobró su sentido desde que me hiciste creer que te importaba tanto como a mí el que estuviéramos bien juntos -más que bien- como antes. Al menos consigo demostrarte cada día con bastantes hechos lo que con palabras ya hasta me cuesta. Has llegado a tener una paciencia que no sabe nadie, que me has seguido aguantando en mis días malos, que nunca me has permitido que tire la toalla con nada de lo que tenga que hacer, y con cosas así -a parte de lo que ya me demuestras- te mereces el sol como poco. Estoy orgullosa, muy orgullosa de ti. Has llegado hasta el punto de hacerme saber que las cosas que pasaron, los fallos que tuvimos, en ningún momento podían repetirse. A veces, el miedo me ha abrumado de tal forma como para recaer en ciertas cosas, y ahí has estado tú -como siempre- para decirme que nos merecemos ser felices y que lo estamos consiguiendo.
No sabes ni de lejos todo lo que está significando esto para mí. Llámame adivina o simplemente persona con intuición pero si había algo que en ningún momento dudaba, tanto como otras cosas que no he dudado, ha sido el hecho de que al vernos de nuevo y estar juntos las cosas fueran tan pero tan mágicas como siempre lo han sido.
Siempre consigues lo mejor. Le das el sentido que le corresponde a los términos felicidad, hogar, sonrisa, comodidad -de entre otros- de una forma que ni tú eres capaz de saber. Contigo el mundo es diferente, es nuestro, solamente nuestro y no sé cómo explicar con exactitud que cuando estamos juntos me da igual cada una de las personas que nos rodean, porque solo me fijo en ti, en hacerte sonreír, en hacerte feliz y sacarte una risa de esas tan bonitas que me encantan y tanto sé. Como si solo viviéramos nosotros dos, como si se hubiera acabado la humanidad y quedáramos solo los dos fusionándonos al unísono en un único abrazo, en el beso más bonito que nadie pudiera siquiera imaginar. Es difícil explicar la capacidad tan grande y bonita que tienes para hacerme temblar con solo estar cerca de mí, cómo consigues cada una de mis risas nerviosas, el simple hecho de estar meramente inquieta solo porque estoy contigo. También estoy orgullosa de ti por eso. Nunca he sabido -hasta llegar a ti- el significado de muchas de las cosas que me pasan. Nunca he sabido lo que era emocionarse con tan solo un te quiero, tan solo ocho letras que me inundan el corazón de alegría, amor y mucha, muchísima felicidad. Nunca he llegado a pensar que podía enamorarme de tal forma como para que mi corazón se contraiga poquito a poquito cuando sé que nos tenemos que despedir. Tampoco me había dado por pensar que el verbo amar alguna vez llegaría a tener sentido como lo tiene y ha tenido contigo, solo contigo. No me arrepiento en absoluto de no haber sabido antes todo lo que sé ahora contigo, porque pasé de no saber nada a saberlo todo, o casi todo al estar contigo, porque todavía nos queda una vida para no dejar de aprender. No me arrepiento de haberte encontrado como te encontré y de haber luchado como lo hemos hecho hasta ahora.
Tengo la suerte más bonita del mundo al haberme topado en la vida contigo, con una persona así, con una persona que sabe darte todo incluso con poco que haga, con el más mínimo detalle; una persona capaz de hacer que pierdas esos miles de miedos a los que te has estado enfrentando siempre.
Es que, como bien te he dicho siempre, eres sin dudar la suerte de mi vida porque ni siquiera tú sabes todo lo que me has enseñado en todo este tiempo. Lo que más me has sabido enseñar es a querer, a quererte, a no rendirme, a seguir a por todas, a saber en todo momento dónde estaba mi lugar. Gracias a ti empecé a fijarme más en el futuro, a darme cuenta con el tiempo de que lo quería y a día de hoy quiero compartir contigo. No sabes lo feliz que me hace cerrar los ojos e imaginarnos dentro de unos años, viviendo una vida tan mágica como la que hasta día de hoy hemos sido capaces de vivir. Lo que no te imaginas es que cuando te dije en su tiempo que sabías ser magia, era por cosas como las que haces en mí, por conseguir que en una milésima de segundo pase de llorar a reír, y por la contra pase de reír a llorar de emoción al escuchar cosas tan bonitas como las que sientes por mí. No sabes qué capacidad tan bonita es esa, ni te imaginas que me das la vida cuando me miras con esos ojos tan bonitos y con tanta debilidad me dices con tan solo una mirada un "me encantas" de esos que hacen que sonrías como una tonta. No te imaginas lo débil que me haces cuando no dejas de mirarme y sabes de sobra que soy sumamente incapaz de no agachar la mirada en ese momento.
Algún día llegué a soñar con una historia así, aunque ya sabes que dicen que los sueños no son más que eso, sueños, que quizás solo se alberguen en nuestra imaginación y no lleguen a formar parte de la realidad. Pero resulta que tú sí eres mi realidad, la mejor persona que me podía llegar a cruzar en esta vida, la pieza más perfecta con la que podía haberme unido y conseguí unirme de la forma más bonita que pueda existir. Resulta que de todo lo que algún día fui capaz de soñar, tú eres, sin lugar a dudas, el mejor sueño cumplido que alguien como yo puede llegar a tener. Y gracias por aparecer en mi vida tal y como apareciste, por empezar a enseñarme tanto, saber equilibrarme y hacer que en ciertas ocasiones asentara los pies en la tierra. Gracias por haberme hecho saber el verdadero significado de lo que es el AMOR. Gracias por hacer que en todo momento me sienta súper protegida contigo teniéndote como te tengo, por cuidarme como a una niña muy pequeñita, tu niña, por abrazarme como tal y algo tan simple como conseguir que me esconda en ti y no te suelte solo porque no soporto tener que separarme de ti.
Y si hay más que bonito en toda esta historia es el mérito que tenemos de mantenerla siendo a distancia, de no habernos cansado en ningún momento, de incluso a pesar de haber tenido algún que otro bajón en cualquier momento, habernos mantenido siempre, y seguir luchándonos ante todo.
Me preguntaste si algún día sería capaz de acostumbrarme a esto, y te dijo que no. Aquel no lo tuve más que claro, porque con el tiempo descubres que jamás puedes acostumbrarte a tener que separarte de lo mejor de tu vida aunque sea por unas semanas. Jamás eres capaz de acostumbrarte a ver cómo te vas o cómo se va esa persona sabiendo el vacío que deja. Jamás puedes acostumbrarte al simple hecho de salir de un sitio y no verte cogida de la mano de la persona que es capaz de darte absolutamente todo. Sé que no voy a dejar de luchar por esta relación tan bonita, maravillosa y llena de tantísimo, pero sí hay algo que sé con exactitud también es que pase el tiempo que pase, no va a haber ni una sola vez que al despedirme de ti no acabe como una niña pequeña cuando se le va -aunque sea de forma temporal- su vida entera. Gracias por lo que eres, mi vida, por significarlo todo en mi vida, por quererme, llevar tanto tiempo a mi lado y sobre todas las cosas por hacerme la chica más feliz de este universo.
Felicidad lleva tu nombre, y cada día entiendo mucho más por qué. Eres lo mejor que me ha pasado y seguirá pasando en la vida. No dejes de disfrutar, de sonreír, de dejar que te haga feliz y de emocionarte con detalles como estos que sé que tanto te encantan y a la par me encanta tanto hacer. Eres el mejor, que no se te olvide.
GRACIAS, MI FELICIDAD, MI VIDA ENTERA.
TE AMO.
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| Lo mejor de mi vida eres TÚ. |
sábado, 3 de diciembre de 2016
Quien dice miedo, dice pánico.
Babe, you're not lost
When your world's crashing down
And you cannot bear the cross
I said, baby, you're not lost.
A veces el dolor trasciende a mucho más, quizás a no entenderse ni a una misma,y eso sí que es realmente jodido. Quizás lo más complicado llega cuando no entiendes qué te pasa, ni qué se te pasa por la cabeza exceptuando incontables cosas malas. A veces llegas a sentir que ya no es un por qué, ni un por quién, cuando realmente sí sea así y no haya nada que deje de afectarte lo más mínimo. Supongamos lo difícil que es estar al borde de un precipicio, en el que, por una parte, las vistas son increíbles, todo es maravilloso y te encanta admirar el paisaje haciéndote notar libre; sin embargo por otra no dejas de tener miedo, miedo a caerte, a que sea la caída definitiva y a no tener ninguna oportunidad más. Supongamos que ese miedo se debe a todos los prejuicios que previamente has adquirido, al hecho de haberte acostumbrado a escuchar con pánico hablar de los precipicios, del peligro que tienen y de los mismos a los que si te atreves a enfrentarte es una lucha a vida o muerte. Suponiendo que así sea, la vida es un constante precipicio, te hace ir con miedo y ponerte los obstáculos más imposibles del mundo, te hace dudar de si aventurarte a algo o no, y creo, sinceramente que desde hace tiempo, veo mi vida como un claro precipicio en el que estoy segura de que puedo admirar maravillada cada cosa que se ponga a mi paso, en el que puedo luchar por lo que quiero, por la persona que quiero sin miedo a nada, ni siquiera a situarme en el borde más finito que pueda existir.Veo mi vida con ganas y a la par con un pánico increíble a acabar agonizando en ese borde, sin opción a más.
Me encantaría tener la gran suerte de entender todo esto,aunque sea por un minuto. Me encantaría saber por qué tengo que sentirme así, sentir incluso que muchísimas veces soy una molestia y que lo que me pase es bastante indiferente hasta para mí misma. Me encantaría no sentirme insuficiente la mayoría de las veces y sentir que como persona valgo muchísimo más de lo que realmente creo, darme ese chute de autoestima que ni siquiera tengo y hacerme creer que soy algo que no siento ser ni yo.
Puede que lo realmente jodido sea haber aprendido a guardar muchas cosas, quizás a no decir ni la mitad por miedo, solo por miedo, porque no hay día que no lo tenga, y no hay día en el que no me atemorice a mí misma pensando en que las cosas no vayan a salir como quiero y espero.Aunque supongo que no se puede tener en la vida todo.
¿Dónde se supone que empieza y acaba el miedo?
Quizás el miedo empezara cuando decidí no rendirme, aunque a veces sienta que me quiero rendir conmigo misma. Quizás empezara cuando decidí que quería seguir luchando, y que por la misma debería ir con sumo cuidado ante todo. Quizás empezó cuando decidí que no quería sufrir más, porque dicen que en la vida solo nos rompemos una vez, que las siguientes veces lo único que quedan son los añicos de la primera vez, los que siguen haciendo daño. Ni por nada en el mundo me arrepentiría de haber elegido seguir luchando, de seguir queriendo e intentando dar todo lo mejor de mí contra todo pronóstico, pero igual que me pregunto dónde empieza el miedo, sé también y soy consciente de que no acaba, que también me lo pregunto, y la respuesta es que no acaba, ni por mucho que me centre en pensar que quiero que lo haga. Supongo que mi mayor miedo a parte de perder a la persona que más quiero y más sabe conseguir de mí, es sin duda el hecho de no hacer las cosas bien, de equivocarme, de sufrir como la que más, de hacerme daño y hacérselo a él cuando no es lo que realmente quiero.
Quizás nunca deje de sentir que tengo miedo. Quizás nunca deje de creer que todo lo hago mal y que me equivoco continuamente. Quizás deje de tenerle miedo a ciertas cosas menos a esto, menos a todo lo que me ronda la cabeza. Quizás no esté preparada para vivir sin miedo. Quizás es porque el miedo aun a pesar de todo me mantiene viva y con ganas de luchar haciéndome un poquito más valiente a medida que pasa el tiempo,pero ojalá fueran capaces de imaginar lo jodido que es todo esto.
Quizás es que todo esto que estoy escribiendo ahora mismo me haga sentir de cierta forma un poco liberada al decir como me siento y la razón por la que me siento como me siento, aunque no me entienda ni yo. Me encantaría dejar de sentirme fuera de luchar muchísimas veces, dejar de creerme a mí misma que estoy haciendo ciertas cosas mal cuando en realidad las intento hacer lo mejor que puedo.
Siento que se me va la vida cuando tengo esta sensación tan de mierda, cuando no sé qué más hacer y siento que voy a explotar conmigo mismo, cuando siento que es mejor apartarme y dejarme a mí misma, cuando siento que valgo más cuando me lleva alguien, cuando no soy yo la que carga con sí misma.
Me encantaría sin duda dejar este jodido miedo atrás, pero me veo tan incapaz que aun si quiera cuando escribo, es una forma de recordarme a mí misma que este miedo va a seguir intacto, y que llegará un momento en el que sin darme cuenta se acabe y me deje disfrutar al cien por cien dentro de todas mis posibilidades.
Ojalá esto dejara de trascender, de hacerme sentir inferior y sentir que al lado del resto no valgo nada. Ojalá se diera la situación de hacerme ver a mí misma que no soy nada tan malo como yo misma me creo, y que puedo ser, como soy de verdad, o eso considero, lo mejor en la vida de una persona.
Miedo, más que miedo, ojalá te fueras, y ojalá dejaras de hacerme preocupar así, de quebrarme la cabeza y sobre todo dejaras de hacerme sentir que no valgo lo suficiente y que soy totalmente lo contrario a lo que puedo llegar a ser.
When your world's crashing down
And you cannot bear the cross
I said, baby, you're not lost.
A veces el dolor trasciende a mucho más, quizás a no entenderse ni a una misma,
Me encantaría tener la gran suerte de entender todo esto,
Puede que lo realmente jodido sea haber aprendido a guardar muchas cosas, quizás a no decir ni la mitad por miedo, solo por miedo, porque no hay día que no lo tenga, y no hay día en el que no me atemorice a mí misma pensando en que las cosas no vayan a salir como quiero y espero.
¿Dónde se supone que empieza y acaba el miedo?
Quizás el miedo empezara cuando decidí no rendirme, aunque a veces sienta que me quiero rendir conmigo misma. Quizás empezara cuando decidí que quería seguir luchando, y que por la misma debería ir con sumo cuidado ante todo. Quizás empezó cuando decidí que no quería sufrir más, porque dicen que en la vida solo nos rompemos una vez, que las siguientes veces lo único que quedan son los añicos de la primera vez, los que siguen haciendo daño. Ni por nada en el mundo me arrepentiría de haber elegido seguir luchando, de seguir queriendo e intentando dar todo lo mejor de mí contra todo pronóstico, pero igual que me pregunto dónde empieza el miedo, sé también y soy consciente de que no acaba, que también me lo pregunto, y la respuesta es que no acaba, ni por mucho que me centre en pensar que quiero que lo haga. Supongo que mi mayor miedo a parte de perder a la persona que más quiero y más sabe conseguir de mí, es sin duda el hecho de no hacer las cosas bien, de equivocarme, de sufrir como la que más, de hacerme daño y hacérselo a él cuando no es lo que realmente quiero.
Quizás nunca deje de sentir que tengo miedo. Quizás nunca deje de creer que todo lo hago mal y que me equivoco continuamente. Quizás deje de tenerle miedo a ciertas cosas menos a esto, menos a todo lo que me ronda la cabeza. Quizás no esté preparada para vivir sin miedo. Quizás es porque el miedo aun a pesar de todo me mantiene viva y con ganas de luchar haciéndome un poquito más valiente a medida que pasa el tiempo,
Siento que se me va la vida cuando tengo esta sensación tan de mierda, cuando no sé qué más hacer y siento que voy a explotar conmigo mismo, cuando siento que es mejor apartarme y dejarme a mí misma, cuando siento que valgo más cuando me lleva alguien, cuando no soy yo la que carga con sí misma.
Me encantaría sin duda dejar este jodido miedo atrás, pero me veo tan incapaz que aun si quiera cuando escribo, es una forma de recordarme a mí misma que este miedo va a seguir intacto, y que llegará un momento en el que sin darme cuenta se acabe y me deje disfrutar al cien por cien dentro de todas mis posibilidades.
Ojalá esto dejara de trascender, de hacerme sentir inferior y sentir que al lado del resto no valgo nada. Ojalá se diera la situación de hacerme ver a mí misma que no soy nada tan malo como yo misma me creo, y que puedo ser, como soy de verdad, o eso considero, lo mejor en la vida de una persona.
Miedo, más que miedo, ojalá te fueras, y ojalá dejaras de hacerme preocupar así, de quebrarme la cabeza y sobre todo dejaras de hacerme sentir que no valgo lo suficiente y que soy totalmente lo contrario a lo que puedo llegar a ser.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Juro que no voy a dejar de quererte.
¿Por qué nunca puedo ser yo la que se enfade, por qué? ¿Por qué siempre tengo que ser yo la que acuda e intente solucionar ciertas cosas?
No sabes la rabia que me das muchísimas veces, no lo sabes ni tú. y darme rabia no es tenértela porque eso ya pasó en su día, y no te puedes imaginar nada de esto.
A lo largo del día me hago demasiadas preguntas, y quizás por eso creas que estoy rara, cuando no es realmente eso. Me flipa tu facilidad para tener orgullo conmigo y ponerte una jodida coraza cuando a mí me es imposible hacerlo. No sabes cómo jode que, la persona a la que más quieres y sabes que a la vez te quiere sea capaz de no reconocer que a veces se equivoca contigo, y de que hay cosas que no son ni siquiera normales. Lo que jode que sea tan orgullosa como para no ser capaz de venir a decirte nada cuando interpreta que te has enfadado y te ha sentado algo muy mal.
Quizás no puedo ni debo pretender que vayas a actuar como lo hago yo, porque ni tú eres yo, ni mucho menos yo soy tú, aunque a veces me encantaría que te pusieras en mi lugar. Me estoy equivocando al creer que en ese sentido vayas a ser como yo que con cada cosa que mal interpretas, no me importa explicártela mil veces y pedirte perdón si es necesario. Quizás aquí la culpa solo sea mía por pensar de un momento a otro que el orgullo se va a quedar de lado cuando no es así, cuando ni siquiera confías en mí al completo para atreverte a dejar eso de lado, cuando ni mucho menos quieres dejar atrás esa coraza que te has puesto y que te afecte de mí lo más mínimo. Me remito a lo dicho miles de veces, y es que tú no sabes ni de broma lo que eres para mí, que lo eres todo, lo que para mí supone todo esto, y lo que además por tu parte me puede doler todo tanto. Aunque bueno, de eso no te puedes dar cuenta, porque resulta que, siendo lo mejor de mi vida, resulta también que tengo conmigo a una persona que no sé por qué motivo es lo suficientemente orgullosa conmigo como para no reconocer que se pueda equivocar en ciertos momentos, porque parezca que soy yo la que lo hace todo mal, y la que a la par no vale una jodida mierda.
Y luego... ¿quién está a cualquier hora, en cualquier momento del día? ¿quién te escucha, te anima y te hace reír en los peores momentos que pasas?
Y sé que tú haces lo mismo pero no tiene sentido que hagas todo lo que haces por mí y luego no seas capaz de reconocer ningún error, pensando que todo lo haces tan de puta madre como para no tener que decirme absolutamente nada. En dos años he aprendido que con el orgullo no se va a ninguna parte, y que solo sin tenerlo podemos mantener en nuestra vida a la persona que más podemos llegar a querer. Realmente a veces no solo siento que sea orgullo sino egoísmo. Te resultará raro, y no quiero que una vez más de todas las que lo haces, pienses mal y creas que te estoy diciendo nada malo. Quizás parezca que no te dejé claro ciertas cosas el día que nos vimos, aunque creo que te lo dije bien claro, y en condiciones. Quizás te dejé o te intentar dejar bien claro que quería que esto fuera mutuo, y que dejara de ser yo la que siempre acudiera a ti, la que siempre tuviese que estar pendiente de si te enfadas o no pero al revés no sea una mierda así, porque das a entender que te da muy igual, que puede no dártelo pero lo das a entender, y eso duele mucho, muchísimo. Quizás es porque a mí no me da para nada igual que las cosas te molesten, que odio verte mal conmigo y ver que he metido la pata hasta el fondo.
No te imaginas ni tú lo que duele que la otra persona se pueda tomar todo el derecho de hacer cualquier cosa y parezca que tú, en este caso yo, si lo haces, está mal hecho y ya es un drama. Parece que no puedo enfadarme, ni dejar que las cosas me duelan, ni mucho menos algo tan simple como colgar una llamada cuando tú lo haces cada vez que tienes la oportunidad y no te digo absolutamente nada. Porque como todo lo hago mal se me crucifica como haga eso y ya no merezco la pena, o debo ser yo la que va detrás. No sabes cómo duele o jode eso, cuando tú me las haces cada vez que puedes y como sea siempre soy yo la que acude a ti, cuando te cuesta la misma vida hablarme por el mero hecho de pensar que vas un poco detrás, porque puede el orgullo, ¿no? Porque una tía como yo que no ha estado con nadie hasta ahora que está contigo y en la cual no se han fijado, no se merece para nada que la persona a la que más quiere vaya a hablarle y con todo el corazón le diga que se ha equivocado en algo, que para qué, ¿no?
No sabes lo que te quiero, de hecho ni tú puedes saberlo con exactitud, ni siquiera eso. Y menos sabes que todo lo que te acabo de decir en líneas anteriores te lo digo porque me sale de dentro, porque si hay algo que siempre me ha gustado de ti es que no te haya importado una mierda venir a decirme que me necesitas, o venir a decirme que hay algo que no has hecho bien, que no me merecía que me dijeras alguna que otra cosa. No sabes lo que me gustaría por una vez en la vida pensar que yo también merezco la pena como para insistir un poco en que no me enfade, sin que te de exactamente igual que lo haga y prefieras pasar completamente de mí, porque esa es otra. No sabes lo que me encantaría que en lugar de aprovechar la mínima a ir a nadie para joderme y tomarte esa venganza, vinieras a mí a decirme que quieres que solucionemos las cosas como bien llevo haciendo yo todo este tiempo. Porque ni de orgullo se vive, ni de venganzas menos. Duele, duele muchísimo que me preguntes cada vez que puedes si yo soy vengativa y al decirte que no, seas el primero y el único que, al estar mal conmigo, haberte equivocado y encima ser capaz de no reconocerlo y venir a decirlo, aproveches para cualquier otra cosa como llamar a alguien por no estar bien conmigo.
Creo que somos adultos, y deberíamos dar la talla. Deberíamos saber que si somos lo más importante el uno para el otro, no debe haber ni una pizca de orgullo. Que si uno se equivoca, lo diga con toda la capacidad del mundo y sin problema y se arregle cualquier cosa. Porque las cosas son de dos, y porque no, no quiero ser la única que está al pie del cañón y por la que estas cosas no pasan, por la que se tiene que ver al nivel de la mierda y pensar que no merece tanto la pena como para que le insistan un poquito al decir que las cosas han estado mal, aunque sigas sin hacerlo.
En fin, no soy nadie para pedir nada, porque para qué, porque quizás no soy ni suficiente para ello. No soy nadie para decir algo cuando eso lo has de hacer tú porque lo sientas, pero bueno, supongo que hay diferencias, muchísimas diferencias respecto a eso. Diferencias en cuanto a que yo, por lógica, pienso una cosa que es más que obvia y es más que normal en una pareja y sin embargo tú, te das a pensar cosas que ni se asemejan a lo que de verdad habría que hacer. Supongo que ahora sé por qué me siento como una jodida mierda ahora mismo, y la carencia que tengo en este momento.
Supongo que lo leerás, y que como persona inteligente que eres, podrás pensar en que llevo razón, y que eres y seguirás siendo lo mejor que me haya pasado, pase y pasará en la vida, pero eso no quita que haya cosas que me encantarían y que por su parte ni siquiera suceden.
·Promesa: te voy a querer tanto como te han dañado, (o más).·
Te quiero, y te seguiré queriendo aunque esté jodidamente mal, bien o en cualquier situación.
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