viernes, 8 de septiembre de 2017
Somos de esos...
Somos esos que se abrazan y se comen a besos al rato de haberse enfadado por cualquier tontería, los mismos que irremediablemente no pueden vivir el uno sin el otro (o así soy capaz de considerarlo yo). Somos esos que se miran y son capaces de decírselo todo con esa mirada que intercambian, los que son capaces de quererse a gritos o hacerlo entre ellos sabiendo que no hace falta que se entere nadie más. Los que discuten y a veces parecen un matrimonio senil entrañable capaz de solucionar todo lo que se ponga por delante. Dos personas con sus más y sus menos, con sus manías, sus costumbres y cada una de sus rabietas tontas. Dos personas que se quieren a rabiar y que a pesar de cualquier cosa saben cómo protegerse el uno al otro y darse lo mejor. Dos personas que demuestran ser una pareja fuerte e incluso envidiable por lo que han conseguido. Por seguir luchando después de tanto tiempo y hacer frente al enemigo más grande: la distancia.
Somos nosotros, tú y yo, los que lidian con ello y nunca dejan de quererse por mucho que se quisiera interponer.
Somos los que jamás dejan de creer en su amor y mantienen no solo la ilusión sino la pasión, lo mejor de una relación, los detalles, las sonrisas, los abrazos inesperados, los besos en los que inevitablemente te quieres quedar a vivir de lo increíbles que son; cogernos de la mano, mirarnos el uno al otro (cuando ninguno de los dos se da cuenta) y enternecernos sintiéndonos más que orgullosos de lo que tenemos al lado. Darnos la vida, amarnos hasta quedarnos sin aliento, hasta el último latido de nuestro gran corazón. No obstante, siempre hay miedos difíciles o imposibles de entender, inseguridades, cosas sin aparente explicación. Miedos como los de perderse, como los de levantarse un día y no saber nada el uno del otro; inseguridades como el creer que podrías estar con cualquiera y estás conmigo, como las de quererme por lo que soy y no pensar en lo demás; cosas sin explicación, como tu manía de creer cosas que no son y hacerlo por ti mismo, como tu manera aparente de darte igual desaparecer y tener a la otra persona hiper mega preocupada, cosas por las que crees que todo lo haces bien y jamás te equivocas, como las de querer que siempre cargue yo con culpas inexistentes.
Tengo claro aún así que tienes una facilidad impresionante para conseguir en mí todo lo que te propongas, para hacerme brillar como una estrella y hacerme ver lo que realmente valgo, lo que antes ni yo había podido saber. Tengo claro que eres tú, y lo tuve claro aquel día que me reconocí a mí misma que me había enamorado de ti. Desde entonces vivo en una nube repleta de sentimientos, repleta de emociones que soy incapaz de guardar y que inexplicablemente salen de mí de una forma maravillosa. Desde aquel momento, no hay día en el que no me enorgullezca de ser todo lo que soy contigo y de haber aprendido tanto como para haber madurado y haber crecido como persona en muchos aspectos. Puedo perfectamente decir que has sido y eres lo mejor que me podía haber encontrado y me encontré aquel día en la vida. Y sí, puede ser que nos compliquemos muchas veces, que no nos entendamos ni nosotros, que por momentos vivamos en bucles que no tienen ni una explicación, pero he de decirte que no hay nada que tenga más seguro que el hecho de quererte y que seas lo mejor de mí y de mi vida.
Dudo realmente que puedas hacerte una idea de lo que significas para mí, pero si en algún momento decides pararte a leer, que sepas que no se puede comparar con nada porque lo que siento es tan grande como inexplicable. Y no sabes lo que me encantaría a veces poderte mostrar todas esas cosas de las que no te das cuenta o que haces caso omiso por el hecho de no entenderlas tanto como a mí me encantaría. Pero que sepas que por mucho que haya cualquier cosa, jamás voy a dejar de luchar por ti, por tu felicidad, por nuestra felicidad, por seguir queriéndonos y manteniéndonos toda la vida. Ojalá supieras darte cuenta de todo, y de que mi único propósito es hacerte el chico más feliz del universo y que me dejes compartir cada cosa del mundo contigo. Ojalá te pares a leer y veas lo poco que me cuesta abrirme en canal si hace falta solo por ti, y por declararte mi amor por cualquier lugar del mundo.
En definitiva, hay muchos "ojalá" que me encantaría que sucedieran, pero después de sincerarme un poquito más, eso ya va a cargo de tu cuenta.
Te amo, y no creo realmente que exista sentimiento más grande que este.
Desde nuestro principio hasta el país de Nunca Jamás.
domingo, 25 de junio de 2017
Sensaciones.
| Tan tú, tan mío. |
jueves, 15 de junio de 2017
Siempre tú.
Ojalá te dieras cuenta de lo que debes darte cuenta, del simple hecho de que queriendo tanto a una persona, es imposible que le desees algo malo, que los impulsos, por mucho que sean impulsos, nos hacen equivocarnos y literalmente cagarla mucho. A veces no sé qué más hacer, pero intento hacer siempre lo mejor para que cada día sigas viendo que lo que te quiero supera cualquier cosa en el mundo, incluida más que de sobra la distancia. Que cuando estoy contigo, no hay nada que me encante más en el mundo que mirarte sin que te des cuenta y decirme a mí misma que soy la persona más afortunada solo por tenerte; y no, tampoco hay cosa que más me encante que el hecho de que me abraces y me beses cuando menos me lo espero o algo tan significativo como decirme que me tumbe y te tumbes a mi lado sin dejar de abrazarme en ningún momento.
Siendo sincera, no soporto estar mal contigo, pero tampoco soporto que siempre exista cualquier excusa para que te den tonterías, para que desconfíes o simplemente te equivoques como lo has hecho deseándome algo que yo no sería capaz en ningún momento de desearte. Algo que sueltas sin pensar y que en ningún momento crees que para mí sean cuchillas más que afiladas.
Lo sé más que de sobra pero sí que has tenido que pasarlo mal como para creer que una persona a la que sí que tienes de verdad y que de verdad te quiere, te va a hacer algo o busca hacerte daño con cualquier cosa. Sí que has tenido que sufrir, y no sabes cuánto es capaz de dolerme el simple hecho de que hayas sufrido, aunque te creas que no, y aunque creas que es imposible que me duela. Quizás uno de los motivos por los que tanto me duele es porque cualquier cosa en el mundo, por mínima que sea, hace que dudes de mí, y hace que digas cosas que realmente dudo que sientas. He de decir que tampoco es esa la forma de justificarlo, porque realmente no tiene justificación, te quiero más que a mi vida y más que a mi propia existencia y no sabes cuán increíble sería que te importara más bien poco decirme ese tipo de cosas con las que sabes hacerme tan débil y morir tanto de amor. No te estoy pidiendo que lo hagas en ningún momento, porque las cosas deben salir de uno mismo y uno mismo debe darse cuenta de las cosas que hace y dice y ser consecuente con las mismas.
No sabes lo jodido que es escuchar ciertas cosas, lo que duele y lo que destroza que la persona que te lo da todo y a la que eres capaz de darle lo mejor, sea capaz de decir cosas que realmente no se para a pensar. Quizás no lo sepas porque ni de lejos te pasa, porque jamás me he pasado contigo, porque jamás he llegado a más o he dicho algo de lo que posiblemente al segundo podía arrepentirme; y por eso nunca pierdo los papeles, por eso prefiero morderme la lengua ochenta veces hasta reventármela si hace falta con tal de no perder los papeles y no tener que arrepentirme al segundo de lo que te he dicho, aunque me preocupa que tú no te arrepientas de lo más mínimo, y que lo dicho, dicho quede. Me preocupa que creas que lo estás haciendo bien cuando, de manera objetiva y como consejo, te digo que no, y que así lo único que consigues es todo lo contrario a lo que realmente te gustaría conseguir.
No te haces una idea de lo feliz que me haces cuando estamos increíblemente bien, cuando tus problemas son los míos y compartimos cada cosa sin necesidad de discutir en ningún momento, cuando lo único malo que existe entre nosotros es el momento tan pero tan amargo de despedirnos, de decirnos ese "hasta luego" tan sumamente duro, cuando sabemos que durante un tiempo, sea largo o sea breve, no vamos a poder caminar de la mano para que todos nos vean y sientan envidia de la pareja tan increíble que hacemos. Odio despedirme de ti, pensar en que nos tenemos que separar, pensar en que no voy a ver esa sonrisa para comérmela a besos, o el simple hecho de que me cuides como una niña cuando me tienes a tu lado. Creo que no eres capaz de imaginarte nada de eso, pero si hay algo que odio de entre esas cosas es que no sean las únicas "malas" que haya entre nosotros, y digo "malas" porque son malas para nosotros, y no nos hacen discutir, sino estar mal, y lamentarnos cada segundo desde que inevitablemente nos tenemos que despedir. Odio que haya más cosas que me hagan sentir que estoy mal contigo de repente sin menos esperarlo, o que existan ese tipo de tonterías por las que realmente yo no me buscaría ningún problema. Pero lo jodido es que sigues sin darte cuenta, eso es lo jodido de verdad.
No te pienso decir nada malo, lo único que quiero decirte es que te des cuenta y valores que lo que te quiero es insuperable, y que solo por el hecho de llevar cuidándote todo este tiempo y haciéndote sentir en casa cada vez que estamos juntos, además de todo lo que hago y he hecho siempre, no creo realmente que deban pasar cosas malas, tonterías a mi parecer, cosas de niños, de críos, como lo quieras llamar. No creo que debamos llegar a un límite que dejamos claro no pasar, y mucho menos que dos personas que se quieren como nos queremos nosotros, tengan que estar así.
Ojalá te dieras cuenta, ojalá supieras que no soy lo que fueron contigo, que no pretendo hacerte daño, y que todas y cada una de las cosas buenas que hago, que no malas, las hago pensando primero por ti, después por ti, y todo por ti, y no por mí, por importarme más que yo misma y quererte de una forma en la que yo no me podría ni querer, porque a ti si he aprendido a quererte, a amarte, y sobre todo a hacerte feliz y tener la clave para ello, aunque dicen que, la clave principal para ser feliz, es dejar que lo hagan, confiar, dejarse llevar, no creer en cosas malas continuamente, y sobre todo, y de entre todas las cosas, DEJAR EL PASADO ATRÁS.
Deja el pasado, deja de preocuparte por lo que te hicieron, deja de preocuparte por lo mal que lo has pasado, y céntrate de verdad en dejar que una persona que de verdad te quiere como lo hago yo, te haga feliz, pero sobre todo también, céntrate en darte cuenta que es la misma persona a la que menos cosas malas debes decirle o dedicarle cuando realmente lo único que busca es tu felicidad, hacer lo mejor por ti, y ayudarte más que cualquier otra persona que pueda ayudarte.
Déjame hacerte feliz, cuidarte, amarte, respetarte, darte lo mejor, hacerte sentir en casa, sonreír, sentir mariposas, cerrar los ojos y que estés tan a gusto como para saber que no quieres más, y en definitiva, darte una vida llena de momentos más que increíbles, impresionantes, y hacerlo cogidos de la mano.
No me pienso eximir de decir lo que quiero decirte, y es que te amo y eres lo mejor de mi vida, pase lo que pase.
| Te amo, mi vida. |
domingo, 26 de febrero de 2017
Mi felicidad eres tú.
mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino, solo tú, solamente quiero que seas tú, pongo en tus manos mi destino porque vivo para estar siempre contigo amor...'
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| Lo mejor de mi vida eres TÚ. |
sábado, 3 de diciembre de 2016
Quien dice miedo, dice pánico.
When your world's crashing down
And you cannot bear the cross
I said, baby, you're not lost.
A veces el dolor trasciende a mucho más, quizás a no entenderse ni a una misma,
Me encantaría tener la gran suerte de entender todo esto,
Puede que lo realmente jodido sea haber aprendido a guardar muchas cosas, quizás a no decir ni la mitad por miedo, solo por miedo, porque no hay día que no lo tenga, y no hay día en el que no me atemorice a mí misma pensando en que las cosas no vayan a salir como quiero y espero.
¿Dónde se supone que empieza y acaba el miedo?
Quizás el miedo empezara cuando decidí no rendirme, aunque a veces sienta que me quiero rendir conmigo misma. Quizás empezara cuando decidí que quería seguir luchando, y que por la misma debería ir con sumo cuidado ante todo. Quizás empezó cuando decidí que no quería sufrir más, porque dicen que en la vida solo nos rompemos una vez, que las siguientes veces lo único que quedan son los añicos de la primera vez, los que siguen haciendo daño. Ni por nada en el mundo me arrepentiría de haber elegido seguir luchando, de seguir queriendo e intentando dar todo lo mejor de mí contra todo pronóstico, pero igual que me pregunto dónde empieza el miedo, sé también y soy consciente de que no acaba, que también me lo pregunto, y la respuesta es que no acaba, ni por mucho que me centre en pensar que quiero que lo haga. Supongo que mi mayor miedo a parte de perder a la persona que más quiero y más sabe conseguir de mí, es sin duda el hecho de no hacer las cosas bien, de equivocarme, de sufrir como la que más, de hacerme daño y hacérselo a él cuando no es lo que realmente quiero.
Quizás nunca deje de sentir que tengo miedo. Quizás nunca deje de creer que todo lo hago mal y que me equivoco continuamente. Quizás deje de tenerle miedo a ciertas cosas menos a esto, menos a todo lo que me ronda la cabeza. Quizás no esté preparada para vivir sin miedo. Quizás es porque el miedo aun a pesar de todo me mantiene viva y con ganas de luchar haciéndome un poquito más valiente a medida que pasa el tiempo,
Siento que se me va la vida cuando tengo esta sensación tan de mierda, cuando no sé qué más hacer y siento que voy a explotar conmigo mismo, cuando siento que es mejor apartarme y dejarme a mí misma, cuando siento que valgo más cuando me lleva alguien, cuando no soy yo la que carga con sí misma.
Me encantaría sin duda dejar este jodido miedo atrás, pero me veo tan incapaz que aun si quiera cuando escribo, es una forma de recordarme a mí misma que este miedo va a seguir intacto, y que llegará un momento en el que sin darme cuenta se acabe y me deje disfrutar al cien por cien dentro de todas mis posibilidades.
Ojalá esto dejara de trascender, de hacerme sentir inferior y sentir que al lado del resto no valgo nada. Ojalá se diera la situación de hacerme ver a mí misma que no soy nada tan malo como yo misma me creo, y que puedo ser, como soy de verdad, o eso considero, lo mejor en la vida de una persona.
Miedo, más que miedo, ojalá te fueras, y ojalá dejaras de hacerme preocupar así, de quebrarme la cabeza y sobre todo dejaras de hacerme sentir que no valgo lo suficiente y que soy totalmente lo contrario a lo que puedo llegar a ser.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Juro que no voy a dejar de quererte.
Te quiero, y te seguiré queriendo aunque esté jodidamente mal, bien o en cualquier situación.
sábado, 19 de noviembre de 2016
Incandescente.
Como una piedra incandescente, al límite, al rojo vivo, al borde de la consumición más rápida y efímera que pueda llegar a existir. Mi cabeza es un continuo bucle de “quiero estar bien, y ahora mismo me veo incapaz, insuficiente.”
“Eres débil”, me dices, me torturas. Sabes hacerme creer que este ánimo de mierda va a ser constante, cuando quiero realmente creer que pueda ser sola y exclusivamente puntual, y por varios factores externos.
“Esta es una sensación de mierda”, me digo a mí misma. Estoy tan sumamente sensible que, cualquier mínima cosa hace que me coma la cabeza más, mucho más de la cuenta. Quería creer que no, que eso de preocuparse así y buscarse mil rayadas habría acabado solo para darle paso a la oportunidad de estar bien, y en condiciones como debe ser.
Tener miedo es una jodida mierda. Que sí, que lo sigo teniendo, incluso a veces más de la cuenta, que me cuesta la vida eterna estar tranquila al cien por cien, que me encantaría no tener la sensación de que de repente la voy a cagar, sea como sea. Nadie sabe, excepto yo, el miedo, el pánico que tengo a fallar, a revivir eso que, de una forma u otra voy dejando atrás. A veces me odio a mí misma, odio mi puta manía de sacar una coraza llena de miedo, temor y pura inseguridad. Que a insegura no me gana nadie, que no soy capaz de sentirme bien conmigo misma, y que sí, es maravilloso que él sí consiga que me sienta bien conmigo, pero no lo hago ni individualmente, porque me quedo en el intento de “quererme” y oye, que si alguna vez lo hago es porque es a través de él y no por mis propios medios o por mí misma. Eso a la par de encantarme, lo odio de mí, porque no me quiero una jodida mierda, porque me he llegado a pensar que no era suficiente, porque a día de hoy sigo pensándolo por momentos, y porque aunque lo sepa, y sepa que si está conmigo y enamorado de mí es por algo, por cómo soy, que a la larga lo prefiero. Pero que también me revienta pensar en la de personas que habrá mejores que yo, dándome mil y una vueltas. Soy gilipollas, porque no soy ni capaz de darme seguridad, aunque sea una poca, porque no desconfío de él sino de mí, y empiezo a pensar que más jodido que desconfiar de la persona con la que estás es, sin duda, hacerlo de ti misma, de tus posibilidades, de tus capacidades, y de cualquier mínimo detalle.
Me encantaría que llegara el día en el que de verdad me creo lo que soy, en el que de verdad no me dejo a mí misma decirme nada malo, y odiarme al mirarme en un espejo por cómo soy yo exteriormente. Supongo que yo también tengo mis miles de cosas buenas, que no debo compararme con nadie, ni dejar que me comparen cuando todos y cada uno de nosotros somos únicos y especiales en nuestra especie. Unos con más, otros con menos, pero únicos. Me seguiré preguntando cada jodido día de mi vida si seré capaz algún día de darme el valor que realmente puedo tener, de quererme a mí misma de verdad a parte de que él lo haga y de pensar en que tengo cosas verdaderamente especiales como para que esté conmigo y me quiera de la forma en la que lo haga.
Ahora es ese momento en el que me llamo insoportable después de escribir todo esto, el mismo en el que digo que no hay que hacerme ni puto caso porque estoy demasiado sensible, porque no me aguanto ni yo, y sobre todo porque me cuesta la vida subir un poquito el ánimo.
Digamos que noches, por decir algo.

