viernes, 21 de octubre de 2016
Cuando el dolor cubre el pecho...
jueves, 20 de octubre de 2016
Contraproducente ciertas veces..
No te podría odiar, así que sigo en las mismas de quererte.
miércoles, 19 de octubre de 2016
Tengo más cosas que decirte...
tan solo tú me iluminas por dentro."
Un día más vuelvo a escribirte. Me es inevitable echarte de menos, es más, es imposible que no lo haga,
Hoy ni siquiera he ido a clase, ni tenía fuerzas para levantarme, aunque carezco de ellas prácticamente todos los días. Tendrías que ver lo que supone eso de "estar sin ti", es realmente jodido. Sé que lo digo mucho pero te echo de menos, y me veo hasta desprotegida por el hecho de pensar en que no te tengo a mi lado.
Sé que me regañarías cada día un poquito más, que me dirías eso que tanto te gusta y a la par a mí me hace esbozar una risa de esas mías, de las que son muy tontas, sí, eso de "no llores que así estás más fea y no me gusta." Que no hay día en el que no llore echándote de menos, aunque hay algo que tengo que confesarte, que quizás si me hubieras visto, dirías que no era yo, y te preguntarías qué habría sido de mí. Hace cosa de una semana, supongo que por cómo he estado, estoy y seguiré estando, parecía que no tenía lágrimas, que se me habían acabado, y me odiaba sabiendo que no era posible, pero que a la par quería pensar que era por estar tan cansada de llorar y que me vieras igual cada día.
No he tardado mucho en volver a explotar, en llorar como una niña pequeña, esa forma en la que solo tú me has visto hasta ahora y cada vez que has podido me has abrazado con todas tus fuerzas.
Echo de menos que te rías cuando al decirme algo bonito, me quedo en silencio al otro lado del teléfono dispuesta a llorar, escucharte decir ese "bueeeeno, ya va a llorar" y que me digas que soy una llorona solo porque sabes que me pongo muy tonta. Echo de menos que me digas que soy un desastre pero que al mismo tiempo lo seas conmigo, y seas el desastre más bonito. Echo de menos hasta lo más simple, hasta verte jugar al FIFA y que de vez en cuando me crispes los nervios cuando algo no sale bien, que me dejes elegirte la alineación y me quieras matar cuando elijo por equivocación a un jugador mierda en vez de elegir a Cristiano de 99, por ejemplo. Echo de menos que vengas y me despiertes haciéndome cosquillitas por la espalda sabiendo que me dan espasmos y eso causa en ti una risa de esas bonitas, o despertarte yo a ti con un beso de esos con sabor a "buenos días, me muero de ganas de ti"
A veces soy yo también la que se encuentra en una contrariedad de pensamientos, que me equivoco pensando en que a lo mejor no me eches tanto de menos como yo lo estoy haciendo. Pero llegas y piensas en mí, y de forma no sé si más consciente o menos consciente, me haces sonreír. Escuchas Dani Martín sin planearlo allá dónde vayas y sonríes, que aunque en ese momento no te salga sonreír como tal de hacer una mueca, sonríes por dentro, y qué bonito es eso. Que de una forma u otra, sea por eso o por otra cosa, hay algo, que hace que estemos enganchados. Ese algo puede que lo llame destino aunque tú me digas que no crees en eso, o por llevarme la contraria digas que no merece la pena pensar en eso. Ese mismo algo es el que te hace pensar en esta idiota de la que estás enamorado, a pesar de sus miles de millones de defectos y de que sin quererlo a veces te haya hecho hasta daño.
He entendido que el querer a alguien, conlleva eso y mucho más. Que igual que tienes la capacidad de hacerme feliz, muy pero que muy feliz, también tienes la misma de hacerme daño, tanto o incluso más de lo que me lo podría hacer yo.
Ese algo es el que hace que, a 200 kilómetros, escuches "Los Charcos" de Dani Martín y pienses solo en mí. Es el mismo que cuando lo escucho, solo puedo pensar en ti de forma recíproca, y sonreír sabiendo que te sigo queriendo como a nada en el mundo. También es el mismo que hace que nuestro vocabulario esté lleno de palabras que nos hemos dicho siempre, o que nos pase algo, por mínimo que sea y en ese momento solo tengamos ganas de contárnoslo el uno al otro.
Hoy también me apetece hacerte sonreír si es que llegas a leer esto, "que la línea que más cuides sea la de tu sonrisa y que sea más curva cuanto más la cuides". Esa frase es tan yo contigo, y tan tú conmigo que creo que el uno sin el otro es imposible que seamos porque sé que cuando la tienes, cuidas de ella como nunca, igual que me encanta hacer a mí. Que echo de menos tenerte pegado a mí y que me sonrías con esa sonrisa tan preciosa que tienes, que me dejes cuidarte, que me cuides y hagas que me sienta una niña, pero sobre todo, tu niña.
Volviendo a lo de echar de menos, hay más cosas que echo de menos de ti, tenerte por ejemplo, acariciarte la cabeza y algo tan sencillo y bonito como olerte el pelo y que me encante, o tú, tú en sí, el sabor de tus labios, el aroma de tus abrazos. Que me acaricies la cabeza y enredes tus dedos en mi pelo hasta que me duerma, y no irte hasta que ves que tengo los ojos completamente cerrados, y al irte, que me tapes con la ropa de la cama cuidándome como tanto me gusta que hagas. Estar apoyada sobre ti, que me acerques el batido
Me da igual ser imperfecta, tener un físico de mierda y que quién sea por lo que sea te haya dicho que podrías estar con alguien mejor. Supongo que después de tanto tiempo, esas opiniones son las que menos me afectan, porque lo que sí me afecta de verdad es lo que puedas pensar tú y creer tú. Puede ser que a veces te hayas preguntado eso de cómo poder estar conmigo si no soy el prototipo que hoy en día todo el mundo quiere o busca. Quizás es porque tú eres distinto, o te sigo viendo así a pesar de lo que sea. Quizás es que resulta que la tía menos guapa del planeta ha conseguido de entre miles de millones, de billones o trillones de personas que te enamores como nunca, y que quieras como a nadie, pero eso es algo que solo tú te puedes permitir valorar, que no hagas caso a nadie ni por mucho que te digan, que pienses por ti y solamente por ti. Sé perfectamente siendo objetiva y subjetiva que podrías encontrar a una chica mil veces como poco mejor que yo, pero también sé que sabes que no te puedes engañar a ti mismo, y que no debes hacerlo. Que igual que yo sé que no quiero a nadie que no seas tú y que nadie va a conseguir de mí tantísimo como tú, también sabes más que nadie que con nadie vas a tener ni tanta complicidad, ni una historia tan bonita, ni mucho menos el contarle todo, hasta lo más mínimo y que cualquier persona vea como insignificante. Porque al final, quieras o no, una persona se queda con la que es capaz de sentirse a gusto, en casa y de la forma más bonita que pueda existir. No sé, pero después de decirte todo esto, creo que como pequeña clase de psicología, no está mal, ¿no? Por si sigues dudando, por si hay algo que te siga dando miedo, céntrate en lo que te dicte el corazón, porque creo que yo, dentro de lo que cabe, me salga mejor o peor, intento hacerlo, y de todas las veces que he sido sincera contigo, esta es una de las que más, sin duda.
PD: Te quiero, por si se te olvidaba.
martes, 18 de octubre de 2016
Quería decirte que...
Estoy descubriendo que me mata más tu ausencia que lo que me provoca a veces tu presencia como a ti la mía. He pensado en escribirte, sé que de una forma u otra me leerás,
Me has dicho muchas veces que echas de menos el cómo era antes, cuando realmente no he cambiado, cuando sigo siendo yo, esa persona que te quiere más que a nada y a nadie en este mundo, la que da todo por ti sin pedir nada a cambio y hace como poco lo mejor que sabe de la mejor forma que sabe. No creas que por ciertas cosas haya cambiado, ni esto haya cambiado su curso. Quizás es que resulte difícil o casi imposible entenderme,
Ojalá ahora mismo pudiera explicarte todo lo que se me pasa por la cabeza, pero sobre todo y más importante, por el corazón. Ojalá ahora mismo solo llorara de felicidad por tenerte y saber que somos felices y no por este dolor que inunda todo mi ser. Me he equivocado tanto que a veces tengo la sensación de que hay cosas que no me pueden matar más, porque no solo me he equivocado contigo sino conmigo, por permitirme cosas que sabía que me hacían daño y a día de hoy me lo siguen haciendo.
Odio tener que estar pasándolo así, y saber que, aunque tú no lo expreses de la misma forma que yo, lo pasas de la misma. Aún sigo levantándome cada día esperando algo que no llega, y que me aterra pensar que no va a llegar. Me sigo levantando y mirando cada día si como poco pones algo que va por mí, porque si te pasa lo que a mí, sé que puedes echarme de menos y no has dejado de quererme
Me encantaría decirte la de tardes que me he pasado mal, llorando y sintiéndome sola por echarte de menos, por tener ganas de verte y de que me beses y me abraces como solo tú sabes. Me encantaría decirte la de veces que hemos "zanjado" un tema pero me he rayado como nunca, la de veces que me he mirado al espejo y me he preguntado el por qué te has fijado en mí siendo la persona con más defectos del universo, o las mismas veces que mis inseguridades me han hecho creer que podrías olvidarte de mí en cuestión de días. Eso no ha acabado, también tengo que decírtelo.
Lo peor es que ahora no puedo ni decírtelo, ni tampoco sé si vas a estar. Me puedes llamar tonta si quieres por tener todavía un mínimo de esperanza, por pensar que en cuanto menos me lo espere vas a querer volver, porque tú ni siquiera lo sabes pero al fin y al cabo, y aunque sea yo la que vaya muriendo por momentos con cualquiera de estas cosas, tienes el poder de volver cuando quieras y tener la confianza de que voy a estar, y que voy a querer estar contigo, que ninguna puerta se ha cerrado, pero que si así fuera, te aseguro que seguirías teniendo la llave maestra.
Ahora tengo un miedo increíble, miedo a que de repente incluso por orgullo juguemos a olvidarnos, a que sé que yo no quiero tener que hacerlo y que aunque quisiera no sería capaz de hacerlo porque mi amor por ti supera con creces cualquier tipo de problema que haya podido existir.
Seré masoca al decir que me encantaría sin pensarlo empezar de nuevo contigo, volver a confiarnos, a volver a aquellos primeros meses en los que no nos teníamos ni siquiera cohibidos, a los que teníamos una relación más que sana, nos contábamos las cosas sin presión, sin necesidad de esos "qué haces o qué no haces" o incluso de esos "quién te habla y quién no" cuando nunca hemos tenido problema sabiendo que nos teníamos el uno al otro y que podíamos tener cada uno nuestros amigos.
Creerás que en algún momento te he dicho que cambies cuando para nada es así, cuando solo hay cosas que tú llegas a ver normales que para mí no lo son ni de lejos, y porque si bien creo que hemos podido aprender es que cada parte de la relación también tiene que tener su espacio, aunque sea mínimo, da igual pero tenerlo, porque confiando el uno en el otro no tiene que haber problema.
Se me olvidaba eso de la confianza, me encantaría volver a confiarnos, a demostrar(nos) todo ese tipo de cosas que nos hacen saber por qué estamos y queremos estar juntos. Nunca te he pedido mucho más, por no decir realmente que nada,
Algo tan sencillo como que no te gusta el chocolate, a menos que sea el blanco y un kinder bueno de esos tan ricos, Que te encantan las palomitas y eres capaz de comerte la mitad incluso antes de que empiece la película. Que no te gusta el agua y no te molestas ni en beberla porque ni le ves sentido, Que detestas las películas de amor aunque luego seas conmigo sumamente cariñoso y adorable. O algo tan sencillo como la debilidad que tienes por las chuches, que te podrías pasar el día comiéndolas. Que después de comer nunca te falta ese "arazul" que tanto te gusta. Que como he dicho en líneas anteriores, tu color preferido es el verde. Que tu número por excelencia es el 12 y a la par si lo dividimos entre dos que somos, el resultado es 6, nuestro número, porque para mí sigue siendo nuestro. Que vayas donde vayas, vas siempre con tu reloj, y con los bolsillos hasta los topes. Que te encanta hacerme rabiar, tirarme del pelo y mirarme a los ojos sabiendo que yo soy incapaz.
No sé si aún sigo teniendo esa capacidad para hacerte sonreír pero si estás leyendo todo esto, sé que has sonreído con el párrafo anterior. Que una vez más demuestro que te conozco como nadie, y que podría decir mil millones de cosas más, pero esas son solo unas poquitas de esas que tanto me gustan de ti. Que me van a quedar vidas para agradecerte lo feliz que me has hecho y sabes hacerme cuando te lo propones, que no me preguntes qué va a pasar porque no lo sé, pero sé que no quiero dejar de verte, ni mucho menos de estar contigo, y que a lo mejor nadie nos dice que las cosas no vayan a cambiar a mejor y sepamos encontrar un punto medio sin que ninguno se sienta mal, ni por encima, ni por debajo del otro. Si acabas leyendo esto quiero que sepas que, si no te he dicho "adiós" no solo es porque no creo que nos lo tengamos que decir cuando me encantaría seguir contigo sino que no considero que esto haya acabado, digan lo que digan, digas lo que digas.
PD: Te quiero, por si en algún momento has llegado a pensar que deje de hacerlo, lo hago como el primer día e incluso más de lo que empecé a hacerlo, pero nunca menos, igual que siempre te echo de menos, jamás de más.
-After all this time?
+Always.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Llamémoslo amor.
martes, 18 de agosto de 2015
Ven y por supuesto quédate, pero conmigo.
-Si decides venir, ven pero ven y quédate; quédate, contrarresta mis frías mañanas de verano con el calor de tus besos, de tus brazos y abrazos. Ven y quédate, dispuesto a darme lo mejor de ti, a dejarme darte lo mejor de mi; Ven y abrázame, dame mis mejores sensaciones, hazlo como si no existiera nada ni nadie más, como si el mundo fuera nuestro. Y ahora ven, quédate, contigo, conmigo, con mis perfectas imperfecciones y con todo lo que digo. Así que sí, hazlo, continúa con eso de que soy lo mejor que tienes y has tenido, continúa haciéndome lo mejor del mundo, continúa haciéndome grande aún viéndome pequeña ante mucha gente. Así que ven, déjame ser todo lo que quieres y necesitas, hasta la mayor de tus sonrisas, deja que sea todo lo que buscas y acabas encontrando, deja que sea todos tus motivos de felicidad, todo eso de lo que no te arrepientes. Por eso ven, deja que te haga feliz todos los días, deja que te haga sonreír de la forma más especial del mundo, deja que te haga lo mejor, aún cuando te crees lo peor, sé la sonrisa más envidiada de todos, esa por la que preguntan esperando a que les respondas que si sonríes así es solo gracias a mi. Déjame ser el motivo por el que levantarte por la mañana dispuesto a comerte el mundo, el motivo por el que combatir contra todos aquellos que te ven de una forma que no deben verte, déjame ser los motivos más bonitos para continuar esos días en los que tienes apenas fuerza para seguir, déjame ser tus mejores sensaciones, la persona con la que compartir cada amanecer que veas al madrugar, e incluso cada atardecer, déjame ser la persona con la que hagas mil viajes sin cansarte y con la que te hagas tantas fotos como para acabar haciendo un álbum. Así que sí, estos son los motivos por los que quiero que vengas y te quedes, y porque seguramente nadie me querrá de esta forma, ni me hará sentir como si lo demás no existiese. Así que gracias, por compartir conmigo tantas cosas, por dejarme ser la persona que se preocupe por ti más que los demás, por confiar, por observar de mi cosas que no todos conocen, y sobretodo por darme tanto tantas veces- Posdata: la pequeña leona loca y dormilona que te quiere.
domingo, 14 de junio de 2015
¿Quién dijo miedos, inseguridades o historias imperfectas?
Tuve la oportunidad de comenzar una historia nueva, esa que a día de hoy es capaz de marcarme por tantas cosas buenas, eso sí, una historia que es sin duda totalmente diferente e incluso si la analizamos a veces es hasta extraña. Digo extraña, y lo repito si queréis, lo es porque lo que queremos sólo lo sabemos nosotros, aunque realmente yo por miedo, no me atreva ni a decirlo, o me de pánico admitir que esto me encanta y que quiero que sea el mayor tiempo posible.
A pesar de eso, ni si quiera todo es bueno, ni mucho menos malo, digamos que es...¡difícil!, esa es la palabra, la que define todo esto y a lo que nos estamos enfrentando.
Realmente, no todo lo difícil es la historia, sino sus integrantes, esas dos personas que por el hecho de ser prácticamente iguales, chocan en ciertas cosas como los que más. Y es que, aunque sepa que nada es perfecto y que no todo se basa en lo bueno, a veces me encantaría que se basara solo en eso y que nos diera la opción de no pasarlo mal el uno por el otro.
Aún así, supongo una vez más que no puedo vivir siempre en el mismo extremo, que hay cosas a las que quiera o no debo enfrentarme, dejando atrás esa inocencia que si veis sigue viviendo en mi, esa que tantas veces me juega malas pasadas.
A veces me encantaría no ser así, me encantaría ser capaz de sincerarme sin miedo, de decir todo lo que en un momento se me pase por la cabeza, de admitir todo aquello que no he admitido hasta ahora. La verdad de todo es que con esto me estoy dando cuenta de aquellas cosas que hasta ahora no había podido ni había sabido plantearme, e incluso de aquellas que me hacen saber que parte de la coraza que me pongo es la que me impide seguir con lo que quiero.
Pero de repente esa única persona, capaz de todo por ti, diferente al resto, te hace ver las cosas desde una perspectiva distinta a la que estás acostumbrada, y con eso, te da la oportunidad de esbozar la mayor de tus sonrisas, de olvidarte en una fracción de segundo de todo aquello que te elimina aquella sonrisa y sobretodo te da la oportunidad de saber que eres diferente al resto y que si te ha elegido, ha sido por algo y no porque sí.
Eso es lo que aún me cuesta creerme, y lo que quiera que no me sigue dando miedo; ese miedo a fallar, a no dar todo lo que tienes de ti, a fastidiar todo lo que poco a poco has conseguido, a eso.
Y ni si quiera sé si alguien me entiende con esto, pero ya veis, estoy repleta de miedos, de inseguridades...y todo porque no sé hacerme a la idea de poder ser lo más importante para alguien, ni de que mire por mi más que el resto, ni nada, y sin embargo, soy yo también la que guarda todo esto y la que no se atreve a sincerarse hasta ese punto.
Una vez más es miedo, siempre lo mismo, esta vez es miedo a que no entienda mi situación, a que no entienda que hay cosas que me cuestan más que al resto, y que por eso parece que esto no es importante para mi, o que no lo quiero en mi vida.
Y la verdad, no es así, ni mucho menos, claro que lo quiero en mi vida, y que es importante para mi sino no me sinceraría así, ni estaría tan nerviosa porque llegara el día tan esperado, pero eso es algo que siempre me cuesta decir y que como siempre me da reparo decir.
Ni si quiera sé cómo va a continuar nuestra historia, porque claramente tenemos una "historia" sino no tendría nada que escribir, y tampoco sé que va a pasar con el tiempo pero no querría ser esa chica de pasada que tan poco puede costar olvidar, ni esa a la que le digan "no te quiero perder" mirándola a los ojos y más tarde sea como una simple desconocida.
No sé si esto aclara algo, lo único que sé es que me encantaría vivir esa historia que nos hiciera únicos y que aún con cosas malas, nos hiciera irremediablemente casi perfectos o más imperfectos, como quieras llamarlo, esa historia que nos tuviera enganchados el uno al otro con pocas opciones más, o esa capaz de cambiar el color de los días, o de nuestros ojos, esa, esa historia que hace que nos encante cada perfecta imperfección del otro, esa.
Y hasta aquí, no sé si serás capaz de leer algo así, o si pareceré muy cursi escribiendo todo lo que siento y me parece pero si lo estás haciendo, recuerda que te quiero un montón y que sólo pocas cosas merecen la pena de verdad.
~Buenas noches~
Nai.💕